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Relaciones de pareja sanas: 5 mitos que debes conocer

A veces, podemos pensar que las relaciones de pareja sanas gozan de una aureola de felicidad permanente, de enamoramiento constante, de falta de conflictos… Sin embargo, ¡nada de esto es cierto!

Es importante entender que en una relación de pareja sana lo que predomina es el amor y no el enamoramiento. Los conflictos, que los hay, se hablan. Y no siempre es todo felicidad. Existen momentos mejores y momentos peores.

A continuación vamos a ver 5 mitos que llevan mucho tiempo presentes en nuestra sociedad y se alejan bastante de lo que podemos considerar una relación de pareja sana:

1- “En una relación vas a sufrir” o “quien te quiere te hará llorar”.

¡Esto no es correcto!  La relación tiene que ser fácil, tiene que fluir. Cuando una relación funciona sentimos que fluimos con el otro.

Esto no quiere decir que no discutamos nunca y que siempre estemos de acuerdo en todo. Quiere decir que probablemente vamos a discutir en determinados momentos pero que no vamos a aprovechar las discusiones para hacernos daño ni machacarnos el uno al otro. Y que cuando esa discusión pase, vamos a sentarnos a hablar de lo que ha pasado y de cómo podemos llegar a un acuerdo o entendimiento.

2- “Tengo que conseguir que mi pareja sea como yo quiero que sea”.

¡Esto es lo contrario a la aceptación! En las relaciones de pareja sanas sentimos que hay una aceptación total de cómo es la otra persona.

A veces, ocurre que cuando conocemos a alguien, le vamos descubriendo poco a poco, pero al enamorarnos hemos creado una idea mental, de película, de cómo queremos que sea esa persona o como creemos que va a ser. A medida que va pasando el tiempo y vamos descubriendo más, y vemos que no encaja con eso que nosotros nos habíamos imaginado, empiezan los problemas. Empezamos a luchar para que esa persona cambie y se transforme en lo que nosotros queríamos que fuera. Y la otra persona evidentemente no se siente aceptada cuando empezamos a decirle “quiero que seas más cariñoso o menos X” … No le estamos dejando ser.

Sentir que hay una aceptación total hacia la otra persona y que precisamente por esto le hemos elegido, porque nos gusta exactamente tal y como es. Tenemos que sentir que conocemos su cara A y su cara B y que las aceptamos las dos. Evidentemente habrá cosas que no nos gustaran tanto, pero hay que sentir que también le aceptamos por ser así.

3. Si alguien te quiere de verdad, te lo dará TODO sin esperar NADA a cambio.

Esta es otra gran mentira, ya que las relaciones de pareja sanas se caracterizan porque hay un equilibrio entre dar y recibir. Cuando tu das, das, das… a la otra persona y no recibes, llega un momento en que este tanque de amor que tenemos en nuestro interior, se va vaciando cada vez más hasta que queda completamente seco y la relación tendrá que acabar porque tiene que haber este equilibrio para que la relación funcione bien.

4. Los polos opuestos se atraen.

Esa idea que nos han vendido de que los polos opuestos se atraen es una de las mentiras más grandes que se ha inventado. Cuanto más parecidos seamos con la pareja que tenemos, mejor ira la relación, más fácil y más fluirá.

5- Con el tiempo que llevo con mi pareja, debería saber lo que quiero y necesito en todo momento.

¿Has tenido alguna vez esta sensación?
A veces, creemos que nuestro esquema mental es el que vale, “la verdad absoluta”. ¡Y para nada es así!

Cada persona tiene su forma de dar y demostrar su amor y no tiene porque hacerlo únicamente de la manera en la que tú crees que debe hacerlo.

No pienses que tu pareja no te quiere o te quiere menos por actuar exactamente como tú quieres (cuidado con las expectativas) porque te lo demostrará como sabe y siente.
Y si esa forma de hacer o ser no te satisface, ¡no pasa nada! Puedes irte, no tienes porque quedarte en una relación que no te ofrece lo que tú necesitas.
Pero jugar a las adivinanzas… ¡desgasta demasiado!

¿Te sientes identificado/a con alguno de estos mitos?

¿Qué crees que podrías hacer para cambiarlos y empezar a disfrutar más de tu relación de pareja?

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¿ESTAMOS PREPARADOS PSICOLÓGICAMENTE PARA AFRONTAR LA TERCERA OLA COVID?

Los expertos afirman que estamos inmersos ya en la tercera ola COVID.

Desde que la pandemia llegó a nuestras vidas son muchos los síntomas que hemos experimentado (insomnio, tristeza, ansiedad, niveles de estrés altos, enfado, miedo, etc.).

Además, nos hemos tenido que acostumbrar en menos de un año a muchos cambios como las nuevas medidas de higiene (geles, mascarillas, distancia necesaria…), preocupación por contagiarnos y/o poder transmitirlo a familiares o personas de riesgo, menor contacto con la familia y los amigos, etc. Además de la extrañeza, la sensación de irrealidad, la confusión…

La situación laboral para muchas personas pasa por momentos muy complicados, incluyendo aquellas que se encuentran en una situación de ERTE, desempleadas, autónomos en situación de vulnerabilidad, teletrabajo, conciliaciones familiares y muchas otras personas tratando de conservar lo que tienen con mucho esfuerzo.

Todo esto, puede hacer que estemos psicológicamente más desgastados y que nos veamos con menos fuerzas que en marzo del año pasado, cuando comenzó todo esto.

La mente humana no está preparada para elaborar tantos cambios de manera tan rápida, necesita tiempos prudenciales para elaborar situaciones con un gran impacto. La velocidad de todo lo que sucede en este tiempo hace que los síntomas sean aún mayores.
 

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA GESTIONAR ESTA TERCERA OLA Y NO PERDER LA ESPERANZA?

Partiendo de que no es fácil afrontar esta nueva ola y la incertidumbre de las medidas sanitarias y todos los cambios que van viniendo, es importante que apostemos por incluir aquellas cosas que sí nos hacen sentir bien y cuidarlas:

1- Cuidar los vínculos es una de las medidas importantes. El vínculo nos ayuda a salir del aislamiento, a tener esperanza, a apoyarnos conjuntamente en los momentos difíciles. A poder vivir encuentros que nos hagan olvidar la pandemia por coronavirus y nos ayuden a reencontrarnos con aquello que nos hace sentir que merece la pena tener esperanza y seguir. El cariño, la ternura, la empatía.

2- Reconoce y acepta cómo te estás sintiendo: En ocasiones puede parecer que fingir que algo va bien a la larga hará que lo creamos y lo sintamos así. Sin embargo, para poder afrontar una emoción o problema lo primero que hay que hacer es identificarla. No basta con repetirnos que toda esta situación no está tan mal, sino que debemos descubrir qué sentimos y qué es lo que nos está provocando ese malestar y una vez lo hayamos aceptado podremos comenzar a combatirlo.

3- Evitar pensar todo el rato en ello: El COVID y la situación de incertidumbre que conlleva, producen muchas preocupaciones. Pero eso no significa que debamos estar todo el día pensando en ellas y dándole vueltas puesto que solo conseguiremos aumentar nuestros niveles de estrés, ansiedad e insomnio. En su lugar conviene buscar actividades y pasatiempos y establecer unas rutinas que nos ayuden a mantener la mente ocupada y nos permitan distraernos y evadirnos.

4- Mantener aquellas actividades de ocio que si están permitidas en algunos momentos, como visitar la naturaleza, pasear, hacer deporte…

5- Aprender de los errores: en marzo nos enfrentábamos a una situación novedosa y prácticamente impredecible. Por el contrario, ahora ya contamos con una experiencia pasada que tomar como referencia. De manera que si en la 1ª ocasión caímos en la sobreinformación y eso nos causó malestar o terminamos por quedarnos en pijama todo el día sin salir a penas de la cama debemos aprender de ello y actuar de otra manera. Por ejemplo, viendo las noticias solo una vez al día o preparándonos cada mañana como si fuésemos a ir a la oficina en lugar de teletrabajar.

El acompañamiento terapéutico es un buen recurso para poder gestionar el impacto y las consecuencias psicológicas que la pandemia nos está causando.

No existe una fórmula mágica que nos saque de esta situación, pero tratar de cuidarnos, centrarnos en las pequeñas cosas, en los vínculos y dosificar la información, la aceptación y paciencia nos ayudarán a seguir afrontando y viviendo esta compleja situación.

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EL PODER DE LOS PENSAMIENTOS

Tus pensamientos…

            – ¿Son objetivos?

            – ¿Son realistas?

            – ¿Tienes tendencia a machacarte?

Yo puedo ser perfeccionista (es decir, que me guste hacer bien lo que hago) pero asumiendo que también puedo cometer errores, puedo fallar… y cuando esto ocurre, en vez de macharme y darme sin parar con el látigo, examinar en que me he equivocado y volver a intentarlo.

Es importante ser tolerante, asumir que todos nos equivocamos en algún momento y que no pasa nada.

Pensamientos intrusivos VS Pensamientos racionales

Los pensamientos intrusivos son los pensamientos negativos, “los pepitos grillo” de nuestro cerebro que nos dan la lata de manera constante y negativa.

Son pensamientos que empiezan poco a poco, sin enteraros a veces y que nos van minando la moral. El problema es que estos pensamientos, poquito a poco, van cogiendo fuerza, y van creciendo y creciendo. Y te das cuenta de que los tienes cuando se han hecho contigo.

Esto es la clave de los problemas de autoestima: “yo no valgo para esto”, “soy tonto”, “soy un inútil”, “no encajo”, “todo el mundo me toma el pelo”, “soy fea”, “no me merezco que me pase nada bueno”, “no valgo nada”

¿Te identificas con esto?, ¿Qué tipo de pensamientos intrusivos suelen aparecer con más frecuencia en tu día a día?

Cuando el pensamiento intrusivo coge poder, el pensamiento racional “se coge vacaciones”, deja de estar presente.

Pero cuando yo le digo a mi pensamiento racional “vamos a trabajar contra este porque este nos está hundiendo y nos está llevando a una depresión o a unas crisis de ansiedad brutales”, nuestro pensamiento racional empieza a tomar poder también. Cuanto más lo trabajemos, más fuerte estará y más fácil será que le acabe ganando la batalla a nuestro pensamiento intrusivo.

A continuación, te propongo, un ejercicio concreto para trabajar esto:

Situación concretaEmociones que he sentido en esa situaciónPensamiento asociado
Cambio de puesto de trabajo, a uno que tiene más responsabilidades y que me gusta más  Ansiedad Nerviosismo MiedoNo valgo para este trabajo, no soy capaz de hacerlo bien  

Es importante que te pares, lo pienses y lo anotes.

Cuando tengas esto hecho, el siguiente paso es: elaborar un pensamiento racional, objetivo, realista…que se adapte a la situación en concreto.

Generalmente, los pensamientos intrusivos no son reales. Se retroalimentan porque lo que quieren es tener protagonismo, pero no son reales.

Pensamiento intrusivoPensamiento objetivo
No valgo para este trabajo, no soy capaz de hacerlo bien  – Te está costando un poquito adaptarte, pero bueno si tú te centras, te pones a ello, te unes al compañero que te ha ofrecido ayuda, investigas un poco sobre el tema… tú vas a llegar a lo mismo que el resto de tus compañeros. – ¿Les has preguntado al resto de tus compañeros cuanto les ha costado adaptarse al trabajo? – Si me han contratado para este puesto, es porque tengo capacidades  
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Miedo a la soledad: Cómo superarlo de forma definitiva

Hoy vamos a hablar de uno de los miedos que cada vez está más presente en nuestra sociedad: el miedo a la soledad.

Hay personas que no son capaces de poner fin a una relación de pareja o de amistad por temor a quedarse solas.

En muchas ocasiones, lo que se esconde detrás del miedo a la soledad es el miedo a estar con uno mismo. Cuando estamos solos comienzan a invadirnos pensamientos incómodos sobre nuestra poca valía como personas. Estos pensamientos se posan sobre nosotros y comienzan a hundirnos cada vez más. Sin embargo, es importante saber que son sólo eso, pensamientos.

Por ello es importante reencontrarse con uno mismo y aprender a quererse, valorarse, mimarse. Saber que los pensamientos que nos inundan no son reales.

Todas las personas tenemos la capacidad para superar el temor a la soledad y lograr sentirnos tranquilos y en paz ante esos momentos en la vida en los que nos encontramos solos.

5 CLAVES PARA SUPERAR EL MIEDO A LA SOLEDAD

1.- Aprende a distinguir tu estado emocional. No es lo mismo estar solo que sentirse solo.

Un aspecto primordial que es necesario tomar en cuenta cuando se quiere superar el miedo a la soledad, es aprender a identificar si ese sentimiento proviene más bien de una soledad física o proviene de un estado mental.

Por ejemplo, en muchas ocasiones se puede estar rodeado de gente y sentirse sólo a pesar de eso y por el contrario se puede estar solo físicamente y sentirse en paz consigo mismo.

Estar sólo físicamente suele ser una situación temporal de la que puede derivar un sentimiento de soledad, sin embargo, la soledad que proviene de un estado mental que suele ser más profunda, es una sensación de vacío, de no tener nada, de frustración constante, la persona que la experimenta no confía en sus capacidades personales, emocionales y afectivas para salir adelante.

2.- Aprende a disfrutar de la soledad

Debemos dejar de ver la soledad como algo negativo.

Me gustaría que, antes de continuar leyendo, te detuvieras un momento y pudieras pensar lo siguiente: ¿Qué puede tener de positivo la soledad?

Cuando ya lo hayas pensado, puedes continuar leyendo…

Uno de los aspectos más positivos de la soledad es que cuando estamos a solas con nosotros mismos podemos cultivar aspectos tan interesantes como la introspección, lo cual nos permitirá conocernos mejor, redescubrirnos, innovar, desarrollar la creatividad, etc.

3.- Disfruta haciendo planes contigo mismo: Vete a tomar un café, al gimnasio, al cine… o prueba cualquier otra actividad que tengas ganas de hacer desde hace tiempo.

Las personas tienen miedo a hacer planes solas porque piensa que los demás van a pensar que es el “raro”.

Es cierto que no es fácil irse solo de viaje, a tomar un café, al cine… ¡es duro!

Porque vivimos en una sociedad en la que se dice que, si haces este tipo de cosas solo/a, eres un “rarito/a”.

Pero hay deberíamos pensar “pobrecito/a tu que si no tuvieras tu compañero/a no irías al cine”, “pobrecito tu que, si no tienes plan un sábado, te quedas en casa arrancándote el pelo en vez de irte a la playa o a dar un paseo”.

¡NO HAY NADA MEJOR QUE LA PROPIA COMPAÑÍA!

4.- Valora los momentos contigo mismo y cuídalos: Si cuando haces cosas solo, te quejas y piensas que es aburrido, que es triste, que que haces haciéndolo solo… y cuando estas en compañía lo valoras, es normal que se refuercen mucho tus momentos con otros. Trata de reforzar tus momentos contigo mismo (que a gusto estoy leyendo, como estoy disfrutando de la serie, me encanta salir a pasear e ir a mi ritmo). Cuando le das ese valor, al final terminas encontrando cosas bonitas en los momentos que pasas contigo.

5.- Dedica tiempo a estar en silencio: ¿Sabes que el silencio puede ser algo tan relajante como una técnica de meditación? ¿Y que durante el silencio encontramos pensamientos creativos que de otra manera no aparecen? No pienses que el silencio es aburrido, quita esa etiqueta, y descubre que hay detrás del silencio.

Además de estos 5 puntos, también es importante que mantengas el contacto con los demás.

En algunas ocasiones, puede darse el caso de que el propio miedo a la soledad provoque alejarse cada vez más de los demás debido a la sensación de falta de control emocional que se experimenta.

Por ejemplo, una persona que tiene temor a la soledad, podría tener pensamientos como: “no quiero empezar una relación porque seguramente al cabo de un tiempo me van a abandonar y me sentiré peor”, “no voy a llamar a mis amigos porque van a decir que dependo siempre de ellos”

¡Enamórate de tu propia compañía al mismo tiempo que mantienes relaciones sanas y que te aportan bienestar!

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Si estás teletrabajando y te falta motivación, esto te interesa

Hay personas que sienten que ahora que están teletrabajando están siendo menos productivas o que se les hace todo mucho más cuesta arriba. Es algo normal, tiene explicación y puedes ponerle remedio.

Muchas personas tienen la sensación que, a raíz del confinamiento, trabajan más de lo que lo hacían en su rutina diaria. Algunas tienen la sensación de que necesitan más tiempo que antes para hacer lo mismo: lo que antes estaba hecho en una hora, ahora supone dos y media. Además, a esto hay que añadirle que cada día que pasa estamos más cansados, más desmotivados. Todo esto conlleva a que estemos más dispersos y nos nos concentremos de la misma manera y tengamos que meter más horas para sacar el mismo trabajo adelante.

Todo esto es normal. Es totalmente lógico que ocurra si tenemos en cuenta las circunstancias en las que nos encontramos actualmente. Por eso, no te fustigues ni te culpabilices. Sé paciente, tolerante y comprensivo contigo mismo. Haz varias pausas en tu día a día para observar cómo te sientes, cual es la emoción que predomina en ti en ese momento. No lo juzgues, simplemente obsérvalo.

Si observas que estás apático, desmotivado, triste, con miedo, con cierta ansiedad debido a la la incertidumbre (por la situación sanitaria o socioeconómica), no te enfades contigo, compréndete y entiende que es natural que te sientas así en estos momentos. En muy pocos días ha habido tantos cambios en nuestra vida que lo lógico es que todos experimentemos alguna de estas emociones durante estos días.

Por esto, también deberías aceptar que es probable que tengas algún mal día y que a veces no consigas ser tan productivo como de costumbre. El primer paso para gestionar estas emociones más «incómodas», como te digo, es la aceptación.

¿Qué podemos hacer una vez hemos aceptado que es natural sentirnos así en estos días?

1. Mantener una rutina de trabajo: Aparte de ayudar a tener una organización durante estos días, también te permitirá tener una mayor sensación de control. En estos momentos estamos llenos de incertidumbre y este estado suele ser incompatible con la concentración y la tranquilidad. Por eso es importante que puedas mantener cierto control de la situación y eso puedes conseguirlo a través de una rutina de trabajo.

Cuando establezcas esta rutina de trabajo te aconsejaría que tratases de hacerlo basándote en el horario laboral que tenías antes de esta situación. Es decir, si trabajabas de 08.00 horas a 15.00 horas, trata de mantener este mismo horario durante estos días. Es a lo que estás acostumbrado y lo que menos necesitamos ahora es que haya más cambios en nuestras vidas.

Es importante también que establezcas una hora «tope» de trabajo y que después puedas dedicarte a otras actividades que no tengan que ver con tu ámbito profesional.

2. Márcate objetivos realistas: En ocasiones puede que nos marquemos demasiados objetivos en el mismo día como sacar adelante la misma cantidad de trabajo que antes, atender a la familia que está en casa, hacer deporte, hacer las tareas domésticas, hacer una videollamada con los amigos y familiares que no podemos ver, etc. El marcarnos tantos objetivos para hacer en un día es agotador y es probable que nos genere ansiedad, estrés… y malestar o desmotivación si no llegamos a cumplirlo.

Además cuando nos marcamos tantos objetivos en un día, estamos haciendo todo lo contrario a lo que se supone que deberíamos hacer que es exigirnos menos y ser comprensivos y tolerantes con nosotros mismos, entendiendo que estamos atravesando un momento excepcional en nuestras vidas. No te exijas rendir al cien por cien en estos momentos. Ahora lo que necesitas es cuidarte y exigiéndote tanto no lo estás haciendo.

3. Se flexible: Puede que te ayude marcarte un horario y tener una rutina diaria e incluso marcarte ciertos objetivos personales o laborales para cumplir esa semana. Pero tienes que comprender que tu estado emocional ahora mismo es un poco «montaña rusa» y que es probable que a veces no sea posible llegar a todo lo que te habías propuesto. Entiende que habrá días o, incluso, momentos menos productivos que otros. Aprende a ser más flexible contigo, disfrutar de tus mejores momentos y perdónate cuando no consigas cumplir todo lo que te habías propuesto.

4. Busca momentos de ocio y desconexión: Es importante que busquemos momentos para no hacer nada. No hacer nada no es hacer deporte o leer. No hacer nada consiste en sentarte en el balcón, en el sofá o mirar por la ventana y disfrutar del silencio. No hacer nada es buscar momentos de desconexión, es como si nos pusiéramos el cartel de «en estos momentos no estoy disponible para nadie ni nada». Esto te va a ayudar a ser más productivo en tu día a día y a tener unos niveles más bajos de estrés y ansiedad.

También es aconsejable que el fin de semana no lo dediquemos a trabajar. Necesitamos seguir estableciendo al menos esa diferencia de entre semana y los fines de semana. Eso nos ayudara a tener una mejor salud y a estar más motivados para seguir haciendo frente a los días posteriores.

5. Piensa que esta situación es algo temporal: Aunque actualmente estemos viviendo esta situación extraordinaria, como todo en esta vida, tarde o temprano terminará.

Infórmate de la situación en determinados momentos del día pero no te intoxiques. No te pases el día expuesto a las noticias, ni conectado a las redes, ni hablando con tus amigos y familiares sobre el tema, no dejes que se convierta en monotema.

Céntrate en tu día a día entendiendo que esta situación es temporal y pasará. De nada sirve que te centres en lo que podría ir mal, en las posibles desgracias que podrían ocurrir y en lo que no está en tu mano. Es mucho más eficaz que lleves tu atención a aquellas cosas que dependen de ti, a aquellas cosas que te ayudan a estar un poco mejor en tu día a día.