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¿Sabes lo que es «hoovering»?

El término «hoovering» se refiere a una táctica manipuladora en relaciones interpersonales, especialmente en contextos de abuso emocional o narcisismo. Consiste en que una persona que previamente había herido o manipulado a otra intenta reinsertarse en la vida de esa persona con el objetivo de recuperar su control emocional. Es como si «aspiraran» a la víctima de nuevo, de ahí el nombre derivado de la marca de aspiradoras Hoover.

El hoovering presenta varias características distintivas:

  • Manipulación Emocional: La persona que realiza el hoovering utiliza tácticas emocionales para intentar influir en la víctima y generar sentimientos de culpa, nostalgia o necesidad.
  • Contacto Repentino: Suele involucrar un contacto repentino después de un período de ausencia. Puede ser a través de mensajes, llamadas telefónicas o incluso aparecer en persona.
  • Promesas de Cambio: El perpetrador promete cambiar y mejorar su comportamiento para recuperar la confianza de la víctima. Esto puede generar esperanza y dudas en la mente de la víctima.
  • Rememoración de Momentos Felices: La persona que realiza el hoovering podría recordar momentos felices compartidos en el pasado para evocar emociones positivas y crear una sensación de conexión.
  • Culpa y Manipulación: Puede emplear tácticas de culpa, como responsabilizar a la víctima de la separación o culparla por la situación actual.
  • Desestabilización: El perpetrador puede buscar desestabilizar emocionalmente a la víctima, generando confusión y dudas sobre su propia percepción de la relación.
  • Juegos Mentales: Utiliza estrategias de juego mental para mantener a la víctima emocionalmente involucrada, lo que dificulta que la víctima tome decisiones claras y objetivas.
  • Cambio de Personalidad: Puede adoptar temporalmente una personalidad más agradable o compatible para ganarse nuevamente el afecto de la víctima.
  • Inconstancia: Alternar entre mostrarse interesado y luego distante puede confundir a la víctima y mantenerla buscando su aprobación.
  • Negación de Abuso Pasado: Puede negar o minimizar el abuso o las acciones dañinas que llevaron a la separación en primer lugar.

El hoovering es una estrategia de manipulación emocional perjudicial que busca recuperar el control sobre la víctima. Es importante que las personas reconozcan estas tácticas y busquen apoyo si están experimentando esta dinámica en sus relaciones. 

Algunos pasos que pueden ayudar a contrarrestar el hoovering incluyen establecer límites claros, mantenerse firme en la decisión de distanciarse de la persona manipuladora y buscar ayuda profesional o apoyo de amigos y familiares de confianza. Además, educarse sobre el ciclo de la violencia y las dinámicas de poder en las relaciones puede ser fundamental para identificar y evitar futuros episodios de hoovering. Es esencial recordar que nadie merece ser objeto de manipulación emocional o abuso, y buscar ayuda es un paso valiente hacia la recuperación y el bienestar emocional.

Esta táctica puede ser especialmente desafiante ya que el perpetrador utiliza una combinación de tácticas manipuladoras para volver a insertarse en la vida de la víctima y ejercer influencia sobre ella. Reconocer las señales de hoovering es fundamental para protegerse a uno mismo y mantener límites saludables en las relaciones interpersonales.

Para contrarrestar el hoovering, es crucial establecer límites claros y mantenerse firme en la decisión de distanciarse de la persona manipuladora. Esto puede implicar bloquear el contacto, eliminar a la persona de las redes sociales y evitar cualquier forma de comunicación que pueda facilitar su acceso a la víctima. Además, buscar ayuda profesional o apoyo de amigos y familiares de confianza puede proporcionar el respaldo necesario durante este proceso.

Educarnos sobre el ciclo de la violencia y las dinámicas de poder en las relaciones también es fundamental. Comprender cómo opera el hoovering dentro de este contexto puede ayudar a identificar y evitar futuros episodios de manipulación emocional. Reconocer que nadie merece ser objeto de abuso o manipulación es el primer paso hacia la recuperación y el bienestar emocional.

Es importante recordar que buscar ayuda no solo es válido, sino esencial para romper el ciclo de la manipulación emocional y recuperar el control sobre la propia vida. La superación del hoovering puede ser un proceso difícil y desafiante, pero con el apoyo adecuado y el compromiso con el autocuidado, es posible recuperarse y construir relaciones más saludables en el futuro.

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«Tengo miedo de volver a tener ansiedad y pasarlo tan mal como lo pase»

Muchas veces, cuando estamos en un proceso de terapia y sentimos que hemos conseguido nuestros objetivos iniciales (por ejemplo, reducir mis niveles de ansiedad, entender qué función cumple la ansiedad en mi vida o aprender a gestionarla de un modo más adaptativo) nos invade cierto miedo por sentir y pensar «puede que esto me vuelva a ocurrir en un futuro», «no quiero volver a sufrir tanto como sufrí en su día» 💥💥

¡Es natural que ese pensamiento aparezca! Al fin y al cabo, solo nosotr@s conocemos con que intensidad hemos sufrido y lo incapacitante que esto a podido ser en ciertos momentos ✨✨

Por lo tanto, si te sientes así cuando tu proceso de terapia está llegando a su fin, ¡es normal! Te ánimo a que lo puedas hablar con el/la profesional que te acompaña para que juntos podáis hacer un recorrido por todo este tiempo que llevas en terapia.

Seguramente, si estás al final de la terapia, hayas podido identificar qué función tenía tu ansiedad (¡y créeme que esto ya es mucho!), porque apareció en tu vida en ese momento…así como conocer de qué manera te estabas relacionando con ésta (qué te servía y que no) y desarrollar ciertos recursos para gestionarla las veces que ésta vuelva a aparecer 🌱🌱

Por lo tanto, los profesionales no te podemos garantizar que no vas a volver a experimentar ansiedad (lo desconocemos) pero te podemos asegurar que no estás en esa «casilla de inicio» en la que estabas cuando comenzaste la terapia. ¡Y esto te puede ayudar mucho si en un futuro la ansiedad vuelve a intentar apoderarse de ti! 🥰

Aún así, recuerda que puedes volver a pedir ayuda las veces que lo necesites. Esto no significa que no hayas aprendido nada, simplemente que la ansiedad te vuelve a avisar de que hay algo en tu vida que necesita ser atendido.

¡ATIÉNDETE!

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«Fuerza de voluntad»

Artículo escrito por Matxalen Abasolo

Muchas personas que acuden a terapia (por casi cualquier problema), cuando les preguntan cuál creen que es el origen del problema, dicen que debe ser su fuerza de voluntad, que no son personas fuertes y que acuden a terapia para “aprender a ser más fuertes”.

Debido a la socialización, muchas personas acuden a la terapia con una actitud de culpabilidad, baja autoestima y baja autoeficacia.

Estas situaciones también pueden explicarse en términos de fuentes internas de control negativas. Esto significa que, antes de decidir sobre un evento, la persona tiende a señalarse a sí misma como la principal responsable del evento y su resultado, pero en su mayoría el evento es negativo, con pocas victorias o resultados positivos.

Explicado de una manera más coloquial, el diálogo interno de una persona suele ser algo así como «soy débil», «todo es mi culpa», «si yo fuera diferente, todo sería diferente», «no tengo fuerza de voluntad», y el como. ‘, o ‘No invertí lo suficiente en el deseo, por eso sucedió esto’. Pero generalmente hay más que un simple ‘querer’.

No todo es cuestión de ganas

Sí, las frases de motivación nos pueden levantar el ánimo y hacernos sentir bien en determinados momentos. En muchos casos, y de forma muy sutil, la retórica del “si quieres puedes” hace pensar a la gente “no puedo, es que no quiero lo suficiente”. Desafortunadamente, no todo depende de nuestra actitud.

Tener un enfoque proactivo y enérgico de la vida es útil, puede mejorar las cosas en muchas situaciones, pero no siempre explica la mayor parte del éxito. En cualquier caso, habrá muchos factores fuera de nuestro control.

Entonces, no importa cuánto «queramos» algo, siempre existe la posibilidad de que no salga como queremos.

No todo depende de nuestra actitud, el contexto es importante ya veces hay elementos en el contexto que no necesitamos cambiar. Podemos, debemos, cambiar elementos de nuestro entorno, pero no siempre está bajo nuestra elección. A veces las cosas simplemente salen mal.

La etiqueta de fuerza de voluntad es más fuerte de lo que ha sido en años. Nos convencen de que una combinación de deseo, esfuerzo e impulso es suficiente para hacer que suceda lo que la gente espera. Con ella vamos al gimnasio dos veces por semana, salimos a correr todos los días, estudiamos todos los días con buen ánimo para salir de esta oposición y, ¿por qué no, mejorar en nuestro trabajo?

Por supuesto, siempre habrá alguien con suficiente de esta dimensión para tener éxito. Sin embargo, la realidad es un poco más oscura. De hecho, la determinación interior no es suficiente para traernos la gloria. Tampoco podemos decirle a la gente que para superar la ansiedad, el miedo, la depresión o el trauma, necesitan fuerza de voluntad. Tenemos que considerar algunos matices importantes.

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¿Sabes cuál es la relación entre trauma y apego?


Artículo escrito por Matxalen Abasolo

Trauma de apego

Existe la creencia generalizada de que una persona sufre un trauma cuando ha vivido una experiencia perturbadora, habitualmente inesperada y de elevada intensidad emocional, como un abuso, un accidente, un atentado, una violación, etc.

Sin embargo existen vivencias durante la infancia, incluso en el vientre materno que en sí mismas puede generar un trauma a la persona, un trauma de apego.

Tipos de Trauma

En el caso de Linehan, se habla de:

Trauma T

Cuando el acontecimiento por sí solo puede causar Trastorno por Estrés Postraumático. 

Un ejemplo sería la vivencia de una catástrofe, un accidente, un infarto o una agresión.

Trauma t

Son más sutiles, persistentes y relacionados con el apego. Las vivencias impactan sobre las creencias que se tiene de uno mismo, de las otras personas y del mundo. Un buen ejemplo de este tipo de trauma serían las humillaciones.

Por otro lado, P. Levine propone la siguiente clasificación:

Trauma de choque

Cuando se trata de una amenaza repentina que nuestro sistema nervioso central percibe como sobrecargante o mortal.

Trauma evolutivo o de desarrollo

Estos traumas son causados por eventos prolongados en el tiempo que afectan a la seguridad y confianza de la persona, como por ejemplo una negligencia parental o una enfermedad grave.

El trauma y el apego ¿relacionados?

Dependiendo del tipo de apego que haya desarrollado una persona, tendrá su propia forma de manejar los traumas. Si tuvo un apego seguro cuando era niño, desarrollará un patrones de confianza en sí mismo y y en otros, teniendo mayor facilidad para hablar de sus emociones y mejor autorregulación. Tendrá tendencia a manejar y resolver conflictos on ecuanimidad de juicio. Por tanto, un apego seguro fomentará la resiliencia, propiciando que la respuesta traumática probablemente sea de conexión social o descarga.

Los traumas de apego incluyen, negligencia emocional, abuso físico o sexual por parte de un progenitor, presenciar violencia, hospitalizaciones tempranas, pérdida temprana del padre o la madre, rechazoabandono, presión para el éxito e inversión de roles. Estas experiencias traumáticas de apego  van a ser determinantes en la relación con la pareja y en la relación con los hijos. Además se transmiten transgeneracionalmente, no solo como modelos de aprendizaje, sino que también se pueden transmitir en los genes.

El apego ansioso ambivalente de base

Si la persona desarrolló un apego ansioso ambivalente, probablemente genere una dependencia exacerbada hacia los demás, así como una carencia de autonomía, con un comportamiento colérico, vigilante, indefenso y ambivalente, con pasividad en la conducta exploratoria. Para regular el afecto en situaciones traumáticas, probablemente genere conductas de riesgo o de consumo de alcohol.

El apego evitativo de base

Si desarrolló un apego evitativo, su tendencia para afrontar el trauma probablemente sea también evasiva, con miedo al rechazo o a la agresión. Pueden mostrar una actitud condescendiente y de rechazo, cuestionando la competencia o eficacia del terapeuta en consulta. Eso podría dificultar su vinculación e implicación en un proceso terapéutico, así como rechazo, repitiendo el ciclo de rechazos vivido en la infancia.

El apego desorganizado

Finalmente, si adquirió un apego desorganizado en su infancia, al reaccionar a la situación traumática la persona probablemente carezca de estrategias para afrontar el trauma. En ese caso, la persona se muestra hipervigilante y con conductas controladoras, con una búsqueda intensa de proximidad seguida de fuerte evitación. Eso se debe a que este sistema de apego se asocia a cuidados traumáticos, como por ejemplo, un abuso en el cual el cuidador es la fuente de la amenaza. Lleva a la escisión o disociación, a la inversión de roles y a una tendencia excesiva al control.

Consideramos la psicoterapia imprescindible a la hora de trabajar aquellos aspectos de la persona que sean insuficientes o negativos a la hora de concebir relaciones interpersonales y el mundo en sí. Proporcionando herramientas necesarias para llevar a cabo una regulación emocional saludable y necesaria, entre otras muchas cosas.

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MECANISMO DE DEFENSA: DESPLAZAMIENTO

Artículo escrito por Matxalen Abasolo

El concepto de desplazamiento como mecanismo de defensa se originó en la teoría de la formación de sueños de Sigmund Freud. Freud creía que el desplazamiento es un mecanismo de distorsión de los sueños mediante el cual el contenido inconsciente se transforma en contenido manifiesto. La definición actual de «desplazamiento» en psicología ha cambiado para referirse a un mecanismo de defensa por el cual una persona transfiere emociones negativas desde su fuente original a receptores menos amenazantes. Eliminar el factor estresante inicial de la conciencia puede reducir la ansiedad, pero el afrontamiento a largo plazo puede ser una mala adaptación porque la fuente subyacente del conflicto a menudo permanece.

El desplazamiento es un mecanismo de defensa al que todxs podemos recurrir en alguna ocasión. No siempre encontramos las estrategias de afrontamiento adecuadas cuando sentimos ciertas emociones o impulsos negativos, por lo que activamos mecanismos a nivel inconsciente que nos ayudan a suprimir u ocultar el malestar. De hecho, los mecanismos de defensa como el desplazamiento son nuestras estrategias inconscientes para reducir la ansiedad que experimentamos, evitar posibles traumas y restaurar nuestro equilibrio. Operando sin que nos demos cuenta, estas defensas nos ayudan a hacer frente a los factores internos y/o externos que nos amenazan. Pero el hecho de que no sepamos que existen no significa que no afecten nuestro comportamiento y decisiones.

Hay muchos ejemplos de desplazamiento en psicología, algunos de ellos bastante comunes. De hecho, a menudo transferimos nuestra ira o frustración a otras personas que no fueron la fuente de la ira o la frustración. El desplazamiento no sólo ocurre a nivel interpersonal, sino también a nivel grupal o social. Un ejemplo relativamente común de desplazamiento actual es proyectar las frustraciones del desempleo en ciertos grupos que vemos como culpables, como los inmigrantes. Estos grupos que corren menos riesgo para nosotros se convierten en los chivos expiatorios para cargar con toda la responsabilidad cuando nos volvemos contra ellos por ira, inseguridad y miedo. Se trata de evitar la realidad de que es demasiado amenazante para nosotros y que no tenemos los mecanismos necesarios para hacer frente.

 

El mecanismo de desplazamiento tiene una doble función. Por un lado, nos permite canalizar emociones e impulsos que consideramos inapropiados o dañinos de formas más seguras, al menos a corto plazo. Por otro lado, elimina los factores de estrés de nuestra conciencia y evita que nos encontremos en situaciones en las que no tenemos suficientes recursos.

El desplazamiento crea una reacción en cadena. Por ejemplo, la agresión por desplazamiento puede convertirse en un ciclo porque no abordamos las causas profundas del conflicto. Por ejemplo, si tenemos un problema con nuestrx jefx que no resolvemos y, en cambio, constantemente descargamos nuestra ira con los miembros de nuestra familia, las relaciones familiares eventualmente se verán afectadas. Si no nos ocupamos de la raíz del conflicto, permanecerá oculto, creará un estrés psicológico significativo y, en última instancia, nos dañará de alguna manera. De hecho, un estudio de la Universidad del Oeste de Escocia encontró que el uso de mecanismos de defensa inmaduros está asociado con una mayor probabilidad de desarrollar adicciones con sustancia, posiblemente porque actúan como vías de escape.

¿Cómo afrontar con decisión el desplazamiento?

🌱 Encuentra formas más asertivas de expresar tus sentimientos. Expresar sentimientos no siempre debe llevarse a cabo con otra persona o grupo. La sublimación, por ejemplo, es una salida catártica para estos impulsos. Así que trata de utilizar esta energía para crear algo positivo para que puedas conectar con los demás. Puedes encontrar esta estrategia en la pintura, la escultura, la escritura e incluso en el deporte. 

🌱 Resolver posibles conflictos. No siempre es fácil, pero es necesario. Un estudio de la Universidad de Kansas descubrió que la presión arterial descendía más cuando descargábamos nuestro enfado directamente con la persona que lo provocaba que cuando dirigíamos nuestro enfado hacia un objeto sustituto. Esto significa que en algún momento tenemos que lidiar con la fuente de esta tensión psicológica. Entonces, si utilizamos métodos alternativos, debemos trabajar para desarrollar estrategias de afrontamiento conscientes que nos permitan lidiar con el problema subyacente. Si no lo hacemos, es probable que continuemos cargando con esta tensión psicológica y la transmitamos a otras personas cuando tengamos la oportunidad. La teoría establece que una persona responde a la tensión o ansiedad asociada con las emociones negativas liberándolas, como el miedo o la ira, en objetivos no amenazantes.

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Violencia vicaria

Artículo escrito por Matxalen Abasolo

La violencia vicaria es una forma de violencia de género por la cual los hijos e hijas de las mujeres víctimas de violencia de género son instrumentalizados como objeto para maltratar y ocasionar dolor a sus madres.

Los hijos e hijas de las mujeres víctimas de violencia de género, así como las niñas y niños menores sujetos a su tutela, guarda y custodia, son víctimas directas de este tipo de violencia, tal y como recoge desde el año 2015 la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Además, en ocasiones estos y estas menores son utilizados por el maltratador para hacer daño a la madre. Es decir: nos encontramos ante una forma de violencia vicaria.

  • Utiliza a tus hijas e hijos para hacerte daño. Amenaza con quitártelos
  • Amenaza con matarlos, te dice que te dará don- de más te duele.
  • Interrumpe los tratamientos médicos de tus hijos/as cuando están con él.
  • Utiliza los momentos de la recogida y retorno del régimen de visitas para insultarte, amenazarte o humillarte.
  • Habla mal de ti y tu familia en presencia de ellas y ellos.

¿Cómo podemos prevenirla?

Muchas víctimas no denuncian por miedo a las consecuencias o porque creen que hacerlo no va a servir de nada. Eso supone que, cuando los casos llegan a conocerse, suele ser ya demasiado tarde. Por eso es importante concienciar y educar en la prevención y la identificación de esta clase de abusos.

Tenemos que estar especialmente atentos a las señales que nos alertan de un posible caso de maltrato contra terceros para poder dar la voz de alarma.

Se dice que esta forma de violencia, la violencia vicaria, es extremadamente cruel en la medida en que el agresor conoce perfectamente el inmenso dolor que va a producir, que es un daño irreparable en tanto que la madre sufrirá durante toda su vida la ausencia de sus hijos y porque, en estos casos, no solo hay una víctima, la madre, sino también las niñas y niños que también se convierten en víctimas directas del maltrador.

En definitiva, contamos con tres potentes herramientas para luchar contra la violencia vicaria:

  • Educación de las nuevas generaciones.
  • Sensibilización de la sociedad.
  • Compromiso de la justicia y las organizaciones sociales.
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COTIDIANA AGRESIVIDAD

Artículo escrito por Einer Larrabeiti

Como ya sabemos, la rabia es una emoción natural que no tiene sentido
demonizar o etiquetar como “mala” e “indeseable”. Como con todas las emociones, es
necesario reconocerla y permitirnos sentirla, aunque por supuesto, intentando no entrar
en bucle ni dañar(nos) bajo los efectos de esa (u otra) emoción. En esos casos, no
estaríamos actuando conscientemente ni nos sentiríamos fieles a nuestro ser, sino
esclavxs de un impulso o de alguna creencia.


Es por eso, que he escogido este tema que tan presente está en nuestras vidas: la
agresividad en las pequeñas cosas. Y es que esta conducta o (auto)trato, tiene relación
directa con el estrés, la ansiedad y/o el desánimo que podemos sentir en nuestro día a
día.


A grandes rasgos, la forma en la que (nos) tratamos puede ser agresiva o
amigable. Exigente o amable. Crítica o comprensiva. Brusca o suave. Y como decía, lo
que hoy comparto aquí se basa en el trato agresivo, exigente, crítico o brusco que
podemos observar en nosotrxs y a nuestro alrededor en lo más cotidiano: en cómo
camino, cómo hablo de mi o de alguien más, cómo gesticulo, cómo recojo la casa, cómo
conduzco, cómo cocino, cómo cojo cualquier objeto…


Todo lo que hacemos se siente en el cuerpo. Se siente el buen trato o la
agresividad mínima que empleo, no importa que lo excuse (“es que tenía prisa; me
llamo torpe pero es broma…”). Nuestro interior es literal y escucha todo lo que (me)
dedico, e igual que unx niñx pequeñx o un animal, se queda con la energía e intención
que tenemos, no con las explicaciones racionales con las que nos justificamos después.

Por eso, es muy útil que cada unx identifique qué comportamientos propios siente
tensos para cambiarlos por otros más respetuosos. Porque en realidad, lo que nos hace
falta es (auto)respeto. Ni lazos, ni cojines blanditos, ni frases de ánimo. Lo contrario de
tratar(me) duro es tratar(me) con respeto.


Por supuesto, no podemos olvidar que hoy en día todavía hay muchas personas
en circunstancias de exclusión, de violencia física y sexual, de esclavitud, de guerra, de
tortura, bajo amenazas graves… Y en esas situaciones, es difícil abordar el tema del
autotrato. Porque están lidiando primero con lo más esencial e importante: sobrevivir.
Sin embargo, cuando no estamos cara a cara con el horror, nos falta información
o referencias para saber cómo pasar a vivir, haciéndonos bien.


Para ello, aunque cada persona pueda necesitar un proceso individual y
personalizado, podemos probar cómo nos sientan algunos de estos hábitos sencillos:
caminar despacio (ya que a veces corremos hasta de una habitación a otra), coger el
tenedor o las llaves de manera suave, hablar con sentido y no por llenar silencios, desear
algo bueno a alguien, masticar más y comer poco a poco, acostarnos sin pantallas y con
estímulos tranquilxs…

¿No es así como nos sentaría bien que nos trataran desde fuera,
si no pudiéramos valernos por nosotrxs mismxs?

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Sociedad sobreestimulada y ansiedad

Artículo escrito por Matxalen Abasolo

¿Qué es la ansiedad?

Es una respuesta emocional que surge como hipersensibilidad defensiva ante una amenaza. Experimentar ansiedad no es siempre negativo, ya que nos prepara para hacer frente situaciones que resultan “amenazantes”. Consideramos que comprender que la ansiedad es adaptativa es importante, ya que no se trata de eliminarla, sino aprender a gestionarla.

La base psicofisiológica de la ansiedad reside en la activación del sistema nervioso simpático,  necesario para la supervivencia. Si este sistema se desajusta puede derivar en un trastorno de ansiedad. La ansiedad se vuelve patológica cuando se activa con frecuencia, es intensa o  nos limita en nuestro día a día. Es indispensable diagnosticarla y tratarla adecuadamente. No hacerlo puede incentivar su cronificación y el caso de desarrollar depresión u otros problemas psicopatológicos.

Sociedad sobreestimulada

Con frecuencia, nos vemos “obligados” a continuar con un ritmo de vida que nos supera, pese a las señales de alarma que nos proporciona nuestro cuerpo y que nos genera tanto malestar.

En los últimos años: pandemia, inestabilidad geopolítica, crisis económica, etc… han generado un escenario de incertidumbre perpetuando que la ansiedad aflore, convirtiéndose en un problema común. Es un problema con el que lxs terapeutas nos encontramos día a día.

Nos estamos acostumbrando a un nivel de velocidad, estimulación e inmediatez que tal vez se nos está indigestando un poco: nuevas tecnologías, ruido, música, noticias sin filtro, directos, exposición cada vez más corta e intensa, intolerancia ante la frustración y el aburrimiento, huir del presente…

Cuesta mucho demorar gratificaciones cuando todo es inmediato. Valoramos mucho menos lo que tenemos ya que podemos acceder a todo ello sin límites.

¿Qué nos podría ayudar en estos casos?

✨Fomentar alternativas de ocio sin pantallas

✨Cuidar la alimentación y reducir “malos hábitos”

✨Practicar el silencio

✨Aprender a poner límites

✨Aprender a respirar, a parar

✨Conectar con la naturaleza

✨Escribir

✨Reflexionar

✨Pensar en lo que nos hace bien

✨Incentivar nuestro pensamiento crítico

✨Meditar

✨Reír

✨Caminar

✨Aprender a estar con nosotrxs mismxs

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¿CUÁL ES LA RELACIÓN ENTRE LAS REDES SOCIALES Y LOS PROBLEMAS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA?

Artículo escrito por Matxalen Abasolo

En consulta solemos encontrarnos con frases como: odio mi cuerpo, no dejo de compararme con otras personas por redes sociales, como con culpa, me siento mal cuando gestiono mis emociones a través de la comida, no puedo parar de comer…es algo que contemplamos mayoritariamente en mujeres.

Las redes sociales (RRSS) ?pueden convertirse fácilmente en espacios donde se ejerzan agresiones contra la figura corporal, teniendo en cuenta la influencia de una sociedad occidental hegemónica en la que rige la idealización de la delgadez y el cuerpo perfecto

Además, caben destacar la predominancia de comentarios gordófobos y machistas en RRSS, centrados, en su mayoría, en el cuerpo de la mujer y en sus defectos. Así como el impacto emocional y biopsicosocial que sufren muchas personas a través de las redes. ❌

Socioculturalmente, la idealización de la delgadez lleva a una gran mayoría de adolescentes (mayoritariamente) a adoptar patrones estéticos distorsionados y exagerados, afectando tanto en esferas biológicas, psicológicas como sociales.

Consideramos indispensable el aceptar, valorar y amar nuestro cuerpo, a través de un adecuado abordaje psicoterapéutico. A veces parece utópico “amar” un cuerpo que nos han hecho, incluso, odiar. Sin embargo, es el hogar que habitamos, y consideramos necesario cuidarlo. Somos las únicas personas que estaremos con nosotras siempre ?

Caben destacar, además, el significativo aumento de casos de TCA entre adolescentes durante la pandemia. Para ser concretos, y de acuerdo con
los datos emitidos por la Associació Contra l’A l’Anorèxia i la Bulímia (ACAB), los
casos se han triplicado?

Esto ha generado en nosotras una alta responsabilidad tanto personal como profesional.

Es por ello por lo que ofrecemos las siguientes recomendaciones, por si pudieran ayudarte:

  • Trata de no comer con dispositivos electrónicos, comiendo de forma consciente
  • Haz ejercicio físico, siempre y cuando te siente bien
  • Evita hacer dietas restrictivas, especialmente si no están supervisadas por un especialista.
  • Come lo suficiente, basándote en tus requerimientos (preferentemente con la supervisión de un/a especialista)
  • Come de todo, sin «saltarte» comidas
  • Trabaja tu autoestima y sus esferas, más allá del autoconcepto físico
  • Evita comentarios relacionados con el aspecto físico de otras personas.
  • Rechaza y cuestiona ideales estéticos no realistas.
  • Si un perfil en RRSS te hace daño, no continúes exponiéndote a sus publicaciones.
  • Cuídate más y exígete menos
  • Pide ayuda si lo consideras necesario ?
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DEJA DE HUIR DE TU MALESTAR. LA SALIDA A ESTE DOLOR ESTÁ EN TU INTERIOR.

Quizá haya momentos en tu vida en los que no te has encontrado bien, hayas tenido bajo estado de ánimo, ansiedad, te hayas encontrado un tanto perdido/a como sin rumbo claro, te haya costado poner límites, hayas sentido que tu autoestima estaba bajita…

Puede que a lo largo de tu vida hayas atravesado por algún momento/estado de este tipo o puede que te encuentres así en estos momentos.

No pasa nada, tranquilo/a. Es más común de lo que pensamos.

Lo importante es cómo has gestionado o gestionas estos momentos. ¿Eres de las personas que busca estar todo el día distraída y activa para «no pensar»? ¿O eres de las que se paran e intentan ver cuál es el origen de ese malestar?

En consulta muchas veces me encuentro con personas que han pertenecido durante bastante tiempo a este primer grupo (yo misma también me identifico con este grupo en algún momento de mi vida). Puede que nos metamos en esta dinámica porque pensemos que así no sentiremos el dolor (o lo sentiremos menos) pero… ¿qué ocurre a la larga?

¡Que el dolor se hace más fuerte y más persistente en el tiempo!

El dolor no desaparece con el paso del tiempo por arte de magia ni porque dejemos de escucharlo durante un tiempo.

El dolor solo desaparece si nos hacemos cargo de él y lo atendemos. Quizá te estés preguntando «¿y cómo puedo hacer esto?»

¡DEJANDO DE HUIR Y MIRANDO HACÍA DENTRO!

Y es que lo más seguro es que la respuesta a tu malestar esté en tu interior en forma de heridas del pasado, de carencias, de inseguridades y temores acumulados a lo largo de tu vida, de experiencias difíciles de procesar…

Por eso es tan importante poner el foco en ti, en tu interior.

Y alguna de las «herramientas» que puede ayudarnos en este proceso de mirar hacia dentro son las siguientes:

1- La pausa: Es fundamental que nos demos cuenta de cuando estamos funcionando con el piloto automático encendido, sin ser conscientes de muchas de las cosas que ocurren en nuestro mundo interior y exterior. Para ello, te sugiero realizar pequeñas pausas durante el día. Por ejemplo, puedes poner una alarma cada cierto tiempo para parar, apagar el piloto automático y conectar contigo mismo/a; con lo que estás haciendo, con lo que sientes y piensas.

2- Respiración: Aunque es evidente que estamos todo el día respirando porque es una función básica de nuestro organismo, la idea es respirar de forma consciente. Por ejemplo, puedes probar a inhalar contando hasta 5, retener el aire contando 2 y exhalar en 8. A través de la respiración consciente, podemos conectarnos con el momento presente y con cómo te encuentras tú en este instante.

3- Escáner corporal: A veces, podemos tener la sensación de que nos pasa algo y no sabemos lo que es exactamente. Cuando te ocurre esto, ¿te paras a escuchar lo que tu cuerpo quiere decirte? Si lo haces, ¡enhorabuena! Y si aún no te has parado a escuchar a tu cuerpo, te sugiero que te tumbes, crees un espacio agradable y te permitas parar durante un momento. Pregúntate “¿cómo me encuentro hoy?”. Empieza por centrarte en tu respiración y poco a poco recorre todo tu cuerpo, desde la cabeza a los pies, observando y prestando atención a las sensaciones corporales que van apareciendo.

4- Escribe: La escritura tiene efectos terapéuticos para muchas personas. Si te gusta escribir, puedes probar a agendar una cita contigo mismo/a en algún momento de tu semana y escribir tus preocupaciones, pensamientos, escribir sobre las emociones que estas sintiendo e incluso escribir a tu ansiedad y/o malestar como si fuese una persona (¿qué te gustaría poder decirle?).

5- Trabaja la conciencia verbal: Ponte a lo largo de una semana varias alarmas en horas aleatorias y cuando suene la alarma dedicarte un minuto a observar tus últimos pensamientos.

Observa que tipo de pensamientos predominan en ti, así como de qué manera te hablas. ¿Qué te dice esto?

No se trata de que juzgues tus pensamientos, sino de que los observes y comprendas que te quiere decir esto.

6- Practica el autocuidado: ¿Cuidas de ti mismo/a o te dejas llevar por la inercia del día a día? Dedícate momentos en tu día a día en los que poder disfrutarte. Por ejemplo, puedes hacer una pausa a media mañana para tomar un café en una terraza, puedes prepararte un baño relajante al llegar a casa, dedicarte un rato a realizar una actividad que te guste… ¡Cuídate y deja a un lado el “no tengo tiempo para mi”!

7- Acude a terapia: Si en este proceso de mirar hacia dentro estás acompañada por un profesional que te transmita confianza y seguridad, probablemente sea más fácil. Recuerda: No tienes que poder tu solo/a con todo.