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DEJA DE HUIR DE TU MALESTAR. LA SALIDA A ESTE DOLOR ESTÁ EN TU INTERIOR.

Quizá haya momentos en tu vida en los que no te has encontrado bien, hayas tenido bajo estado de ánimo, ansiedad, te hayas encontrado un tanto perdido/a como sin rumbo claro, te haya costado poner límites, hayas sentido que tu autoestima estaba bajita…

Puede que a lo largo de tu vida hayas atravesado por algún momento/estado de este tipo o puede que te encuentres así en estos momentos.

No pasa nada, tranquilo/a. Es más común de lo que pensamos.

Lo importante es cómo has gestionado o gestionas estos momentos. ¿Eres de las personas que busca estar todo el día distraída y activa para «no pensar»? ¿O eres de las que se paran e intentan ver cuál es el origen de ese malestar?

En consulta muchas veces me encuentro con personas que han pertenecido durante bastante tiempo a este primer grupo (yo misma también me identifico con este grupo en algún momento de mi vida). Puede que nos metamos en esta dinámica porque pensemos que así no sentiremos el dolor (o lo sentiremos menos) pero… ¿qué ocurre a la larga?

¡Que el dolor se hace más fuerte y más persistente en el tiempo!

El dolor no desaparece con el paso del tiempo por arte de magia ni porque dejemos de escucharlo durante un tiempo.

El dolor solo desaparece si nos hacemos cargo de él y lo atendemos. Quizá te estés preguntando «¿y cómo puedo hacer esto?»

¡DEJANDO DE HUIR Y MIRANDO HACÍA DENTRO!

Y es que lo más seguro es que la respuesta a tu malestar esté en tu interior en forma de heridas del pasado, de carencias, de inseguridades y temores acumulados a lo largo de tu vida, de experiencias difíciles de procesar…

Por eso es tan importante poner el foco en ti, en tu interior.

Y alguna de las «herramientas» que puede ayudarnos en este proceso de mirar hacia dentro son las siguientes:

1- La pausa: Es fundamental que nos demos cuenta de cuando estamos funcionando con el piloto automático encendido, sin ser conscientes de muchas de las cosas que ocurren en nuestro mundo interior y exterior. Para ello, te sugiero realizar pequeñas pausas durante el día. Por ejemplo, puedes poner una alarma cada cierto tiempo para parar, apagar el piloto automático y conectar contigo mismo/a; con lo que estás haciendo, con lo que sientes y piensas.

2- Respiración: Aunque es evidente que estamos todo el día respirando porque es una función básica de nuestro organismo, la idea es respirar de forma consciente. Por ejemplo, puedes probar a inhalar contando hasta 5, retener el aire contando 2 y exhalar en 8. A través de la respiración consciente, podemos conectarnos con el momento presente y con cómo te encuentras tú en este instante.

3- Escáner corporal: A veces, podemos tener la sensación de que nos pasa algo y no sabemos lo que es exactamente. Cuando te ocurre esto, ¿te paras a escuchar lo que tu cuerpo quiere decirte? Si lo haces, ¡enhorabuena! Y si aún no te has parado a escuchar a tu cuerpo, te sugiero que te tumbes, crees un espacio agradable y te permitas parar durante un momento. Pregúntate “¿cómo me encuentro hoy?”. Empieza por centrarte en tu respiración y poco a poco recorre todo tu cuerpo, desde la cabeza a los pies, observando y prestando atención a las sensaciones corporales que van apareciendo.

4- Escribe: La escritura tiene efectos terapéuticos para muchas personas. Si te gusta escribir, puedes probar a agendar una cita contigo mismo/a en algún momento de tu semana y escribir tus preocupaciones, pensamientos, escribir sobre las emociones que estas sintiendo e incluso escribir a tu ansiedad y/o malestar como si fuese una persona (¿qué te gustaría poder decirle?).

5- Trabaja la conciencia verbal: Ponte a lo largo de una semana varias alarmas en horas aleatorias y cuando suene la alarma dedicarte un minuto a observar tus últimos pensamientos.

Observa que tipo de pensamientos predominan en ti, así como de qué manera te hablas. ¿Qué te dice esto?

No se trata de que juzgues tus pensamientos, sino de que los observes y comprendas que te quiere decir esto.

6- Practica el autocuidado: ¿Cuidas de ti mismo/a o te dejas llevar por la inercia del día a día? Dedícate momentos en tu día a día en los que poder disfrutarte. Por ejemplo, puedes hacer una pausa a media mañana para tomar un café en una terraza, puedes prepararte un baño relajante al llegar a casa, dedicarte un rato a realizar una actividad que te guste… ¡Cuídate y deja a un lado el “no tengo tiempo para mi”!

7- Acude a terapia: Si en este proceso de mirar hacia dentro estás acompañada por un profesional que te transmita confianza y seguridad, probablemente sea más fácil. Recuerda: No tienes que poder tu solo/a con todo.

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Tengo una deuda emocional con esa persona y no se cómo saldarla

¡¡¡¡Aiii la deuda emocional!!!

La verdad es que este es un tema muy recurrente en consulta.

Y es que muchas veces me encuentro con personas que sienten que están en deuda con otros por lo que han hecho por ellos.

Por ejemplo, hay hij@s que están en deuda con sus padres/madres por todo lo que han hecho por ell@s desde que son pequeñ@s. También hay personas que se sienten en deuda con una amiga que estuvo a su lado en un momento difícil de sus vidas. En otros casos, hay personas que sienten que están en deuda con sus jefes por haberles contratado para un puesto concreto de trabajo…

¡La deuda emocional está mucho más presente de lo que pensamos! ¡Y es algo que pesa muchísimo! 💥💥

En todas estas situaciones que ponía como ejemplo y en muchas otras, podemos llegar a sentir que no es suficiente con agradecer lo que han hecho por ti. Podemos, incluso, hacer cosas porque «se lo debes» a esa persona.

Y una cosa es hacer un favor puntual a alguien que se ha portado bien contigo y otra muy diferente, ENTREGARTE EN CUERPO Y ALMA a todo lo que te pida (y a lo que no también) la otra persona.

Además, ¿te has preguntado hasta dónde tienes que dar para saldar tu deuda?

Porque a veces no nos lo preguntamos y damos y damos y damos.. Y seguimos sintiéndonos en deuda constantemente. ¡Que injusto! ¿No te parece?

Te propongo 3 puntos importantes para empezar a deshacerte poco a poco de esta deuda emocional con la que cargas:

1️⃣ Asume que la persona que ha hecho algo por ti a sido porque así lo ha decidido ella, desde la libertad.
Agradece pero no te responsabilices de algo que no te corresponde.

2️⃣ Se consciente de todo lo que estás haciendo para «devolver el favor» y «saldar la deuda». ¿Cuánto de eso lo haces porque consideras que TIENES QUE hacerlo (desde la obligación)?

3️⃣ Deja de hacer cosas que no te apetecen y que haces por obligación. Observa cómo te sientes y cómo te hace sentir la otra persona. ¿Hay algún tipo de reproche o chantaje por su parte? Observalo.. Se consciente.
Y, sobre todo, si haces algo por la otra persona que sea desde la libertad.

¡Pruébalo y cuéntame que tal ha ido!

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¿Le hablarías a tu niña interior como le hablas a tu yo adulta?

Hoy me gustaría plantearte las siguientes reflexiones 👇

➡️¿Le hablarías a la niña que fuiste de la misma forma en la que te hablas a ti como adulta?

➡️¿Le tratarías a esa niña de la misma forma en la que te tratas a ti?

➡️Si pudieras elegir las compañías para esa niña, ¿serían las mismas que eliges para ti?

✔️ Si la respuesta a estas preguntas es SI, déjame darte mi más sincera enhorabuena.

❎ Si por el contrario, sientes que hablarías y tratarías a esa niña diferente a como lo haces contigo misma, te recomiendo revisar por qué motivo te dices ciertas cosas y te tratas como lo haces.

🤷Y lo mismo respecto a las personas con las que te relacionas. Si no quisieras ciertas compañías que tú ahora tienes para esa niña, ¿qué te dice esto?

Quizá de pequeña hubo personas que no te trataron bien, personas que no atendían tus necesidades como tú hubieses necesitado, personas que te inculcaron ciertas creencias limitantes o que te llevaron a ir interiorizando una imagen sesgada y negativa de quien eres tú realmente…

➡️¿Lo puedes identificar? ¿Eres consciente donde aprendiste esta forma de tratarte y de relacionarte contigo misma?

Piénsalo…🤔

➡️Y, recuerda estas dos cosas:

✨✨Tu biografía no es tu destino.

✨✨Ahora, eres una persona adulta que puedes trabajar en tus heridas emocionales y responsabilizarte de como te quieres tratar a partir de este momento.

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VIOLENCIA FILIO PARENTAL: QUÉ ES Y CÓMO PODEMOS ACTUAR PADRES Y MADRES EN ESTA SITUACIÓN

Tener a un hijo que ejerce violencia contra ti es como tener la sensación de que vives en un campo de minas: “vas pisando, no sabes dónde está la bomba, pero sabes que te va a estallar seguro”. Desgraciadamente, hay muchos más casos de los que salen a la luz. Estos últimos son únicamente una pequeña parte de la realidad que nos representa. Por ello, se hace necesario visibilizar este tema.

¿QUÉ ES LA VIOLENCIA FILIO-PARENTAL?

Es una variante de la violencia intrafamiliar (en ese núcleo familiar hay alguien que está ejerciendo violencia; puede ser el padre hacia los hijos, la madre, entre ellos, entre hermanos…)

En este caso la violencia y el maltrato la ejerce el hijo hacia los padres (o a quien ejerza de progenitor/tutor)

Cuesta creerlo, pero es una violencia consciente, intencionada y se mantiene a lo largo del tiempo

Pocas familias denuncian por vergüenza, porque no toman conciencia de lo que está pasando…

Hay muchas creencias erróneas de “pobrecito”, “lo hace sin querer”, “él no tiene intención de hacerlo”… Pero, ¡CUIDADO! Porque si hay una conducta intencionada y hay reside el peligro de que se mantenga a lo largo del tiempo.

Causa sufrimiento, daño y estrés psicológico.

El objetivo es provocar y que los padres pierdan la autoridad, minar su autoestima y que se sientan frustrados en las aspiraciones educacionales (“no vas a poder hacer de padre/madre”, “no me vas a poder poner límites porque aquí el que mando soy yo”).

Se busca el control, dominio y poder para conseguir lo que se desea.

¿Por qué los hijos maltratan a sus padres?

– En muchas ocasiones se ejerce violencia filio-parental porque se han vivido situaciones de violencia familiar en casa.

– Patrones educacionales permisivos y sobreprotectores: la falta de normas y limites puede originar, mantener, agravar y cronificar la violencia filio-parental.

– Falta de afectividad: hay familias que hacen un abandono de las funciones educativas, familiares. Una de las peores combinaciones es la sobreprotección y la sobreexigencia (esos padres que envuelven a sus hijos en papel film para que no les pase nada pero que les exigen constantemente). Hay no crean vínculos y cuando no hay un vínculo afectivo, entra la agresividad.

– Suele agravarse en la adolescencia a consecuencia de un deterioro personal, derivado de una falta de educación emocional. La aparición de un trastorno de conducta no es de un día para otro, es algo que se ha ido gestando y que llega un momento en el que la cosa se agrava (sobre todo en la adolescencia).

¿CÓMO ES UN HIJO VIOLENTO?

– Insensible emocional: no tiene sentimientos y tiene una dificultad elevada para percibir las emociones de los demás. Carece de conciencia y presenta cierta dificultad para discernir cuestiones morales y éticas. Son un tanto maquiavélicos (el fin justifica los medios; “si para conseguir X tengo que pisar cabezas, lo voy a hacer”).

– No hay sentimiento de vinculación emocional.

– No responden a normas, límites ni tienen autocritica. No se responsabilizan de sus propios actos.

– Egocentrismo elevado, siempre busca el propio beneficio sin atender a las peticiones o necesidades ajenas.

– Baja empatía, ausencia de sentimientos de culpa. La falta de empatía nos deshumaniza y eso es muy peligroso. No sentir culpa nunca, nos lleva a repetirlo.

– Ausencia de apego a los padres y a los adultos.

– Conducta desafiante con actuación cruel y despiadada.

“El rey de la casa que se acaba convirtiendo en tirano y los padres acaban estando a sus pies y a su servicio”.

LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN COMO FACTOR PREVENTIVO

– No aplicar la violencia jamás en casa: Evitar normalizarla para que los hijos la interioricen como una dinámica habitual de relacionarse.

– Educación emocional: Es la base para garantizar la seguridad, autonomía e independencia de los hijos, para que sean capaces y autosuficientes en el futuro y tengan un buen control emocional.

– Educar en valores: Humildad, respeto, bondad, tolerancia, empatía, responsabilidad social e individual…

– Enseñar autocontrol: Capacidad de esfuerzo, tolerancia a la frustración: importante que entiendan que no todo saldrá como ellos quieren, darles las herramientas para canalizar y solucionar los conflictos.

– Poner normas y límites: Fundamental para que se sientan protegidos, seguros, con puntos claros de referencia. ES UN ACTO DE AMOR.

– Fomentar una buena autoestima: Enseñar a tener un buen concepto y valoración de uno mismo, sin caer en el error de “endiosarlo” o hacerle “el rey de la casa” que luego se convertirá en tirano.

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CRTITICARTE CONSTANTEMENTE TAMBIÉN ES UNA FORMA DE MALTRATARTE

¿Cuántas veces al día te críticas por todo aquello que consideras que no has hecho suficientemente bien o por tu aspecto físico, tu forma de ser, lo que has dicho o hecho…?

En mi día a día en consulta me encuentro con muchísimas personas que se critican duramente desde hace años y de una forma constante, sin ningún tipo de tregua.

Esta forma de tratarse y de relacionarse consigo mismas les lleva a tener conductas dañinas y perjudiciales hacía sí mismas (por ejemplo, alejarse de las personas que les rodean por sentirse inferiores a ellas, tener una mala relación con la comida, obligarse constantemente a complacer a los demás olvidándose de sus propias necesidades…).

Me gustaría señalar la diferencia entre:
➡️ Ser consciente de tus errores/fallos, sin autotorturarte y aprender de ellos.

➡️Fijarte únicamente en lo que haces mal, culpabilizarte y criticarte duramente, entrando una y otra vez en un bucle autodestructivo.


En el primer caso, somos conscientes de los errores y de los fallos que tenemos (no olvides que todas las personas tenemos los nuestros) y estamos relacionándonos con ellos de una forma adecuada, desde el aprendizaje y no desde la autotortura. Establecer esta relación con nuestros fallos y errores nos facilita no quedarnos enganchados/as en un bucle victimista (“soy lo peor”, “no tengo remedio”, “a los demás les va mejor que a mí siempre” …).

Sin embargo, en el segundo caso, nos estamos tratando de una forma totalmente dañina e hiriente que no nos va a ayudar en absoluto. No solo no vamos a obtener un aprendizaje de nuestros errores y fallos, sino que nos vamos a quedar atrapados/es en un bucle que nos puede limitar para el resto de nuestra vida. Por ejemplo, si una persona piensa que es incapaz de hacer muchas cosas bien y no hace más que repetírselo una y otra vez en vez de tomar las riendas y pasar a la acción pensando cómo se puede sentir mejor y más capaz, la próxima vez que se le plantee un reto en su vida (por pequeño que éste sea) se repetirá que es incapaz y no verá más allá. Probablemente no pensará en pequeños objetivos que le puedan acercar a logar ese reto. Optara por no hacerlo y esto hará que su malestar aumente y su autoconcepto se deteriore más aún.

Está comprobado que la crítica constante nos inmoviliza, nos impide aprender, nos convierte en nuestros peores enemigos/as, nos genera ansiedad y frustración. Todo esto destruye nuestra autoestima y nos lleva a maltratarnos.

4 PEQUEÑOS EJERCICIOS QUE PUEDES EMPEZAR A HACER DESDE YA MISMO PARA DEJAR DE CRITICARTE EN TU DÍA A DÍA

1. Empieza a ver la totalidad de las cosas, también de quién eres tú. Muchas veces, focalizamos toda nuestra atención en nuestros defectos, fallos, en lo que no nos gusta de nosotros/as… y pasamos por alto completamente nuestras virtudes y cualidades positivas. Para empezar a “equilibrar la balanza” te animo a que cada día, al final del día, te hagas la siguiente pregunta: ¿Qué me ha gustado de mí mismo/a hoy? La idea es que sean cualidades que forman parte del día a día y no cualidades extraordinarias. Por ejemplo, podrías valorar que te has permitido hacer una pausa en tu jornada laboral para descansar, que has llamado a una amiga que tenía una consulta médica para preguntarle qué tal le ha ido…

2. Sabemos que generalmente con nosotros mismos/as somos mucho más duros/as e injustos/as que con los demás. Por eso, me gustaría que pudieras pensar por un momento… ¿qué le dirías a un/a amigo/a que se critica constantemente para ayudarle?

¡Intenta decirte a ti mismo/a eso mismo también en tu día a día! Porque si a esa persona que tanto aprecias se lo dirías, tú no puedes ser menos.

3. Trae a tu mente experiencias y recuerdos en los que has logrado aquellos objetivos que te has propuesto (por ejemplo, tener relaciones de amistad estables, obtener buenos resultados en unos estudios que has realizado, aprender otro idioma, viajar a otro país, dejar de fumar, organizarte mejor en tu día a día, etc.). Ahora, piensa en qué cualidades de tu personalidad te han ayudado a conseguir cada uno de esos objetivos.

4. Piensa en algún mantra que a ti te sirva y te aporte motivación en tu día a día. Algunos ejemplos pueden ser: “confía en tus capacidades”, “lo estás haciendo lo mejor que puedes”, “equivocarse es humano, puedes darte la oportunidad de aprender de tus errores”. ¡La idea es que tu busques uno o varios mantras que a ti te sirvan y que sean creíbles para ti!. Repítetelo nada más levantarte y en varias ocasiones a lo largo del día.

Espero que estos pequeños ejercicios puedan ayudarte a tener otro tipo de relación más sana contigo mismo/a.
Si aun así sientes que te sigues criticando duramente, te recomiendo pedir ayuda a un profesional con el que puedas trabajar más en profundidad lo que puede estar sucediendo.

Recuerda… Te mereces vivir una vida plena y no una autotortura constante.

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Acudir a terapia NO tiene nada que ver con ser una persona débil

“Siento que acudir a terapia me convierte en una persona más débil”

Esta frase aparece en alguna primera consulta de psicología y normalmente llevan consigo años o meses de sufrimiento en solitario y de sostener (con un esfuerzo enorme) situaciones innecesarias.

¡Cuánto daño han hecho todos los mitos presentes en nuestra sociedad acerca de la psicología y de la función de l@s psicólog@s! 💥

➡️Acudir a terapia NO es un signo de debilidad. Al contrario, acudir a terapia (al igual que pedir ayuda cuando la necesitamos) es una señal de valentía.

Muchas veces, me encuentro con personas que acuden a terapia agotadas, frustradas y desesperanzadas 🤦🏻

💢Probablemente porque llevan mucho tiempo intentando salir de la situación en la que se encuentran y no lo consiguen. Y no es porque sean más débiles que otras personas sino porque a veces necesitamos que alguien externo a nosotros nos ayude. ¡Es totalmente humano!

Además, cuando nos hemos «empeñado» en que tenemos que salir por nosotras mismas de la situación en la que nos encontramos, estamos acostumbrad@s a «sufrir en silencio” y callar emociones. Sin embargo, es tan injusto como ineficaz la mayoría de las veces.

➡️Me gustaría decirte que por pedir ayuda NO pierdes tu valor. ➡️Si pides ayuda, seguirás teniendo el mismo valor, el mismo papel activo y muchísimo más aprendizaje.

Mediante la terapia, puedes descubrir recursos de afrontamiento que ya están presentes en ti y otras veces aprenderás recursos nuevos que no conocías pero serás tú quien los ponga en marcha, quien los interiorice ✨✨

💢Acudir a terapia no es «sentarte a hablar» y tener un rol pasivo.

Tu vas a seguir esforzandote de una forma similar pero en vez de estar sol@ en ese recorrido lo harás acompañad@ por una persona profesional que te guiará y así el recorrido será más llevadero.

RECUERDA 👇

👉🏼 No es de personas débiles acudir a terapia
👉🏼No necesitas “poder sol@”
👉🏼No tendrás un rol pasivo en tu tratamiento

VACIA TU

Acudir a terapia NO tiene nada que ver con ser una persona débil

“Siento que acudir a terapia me convierte en una persona más débil”

Esta frase aparece en alguna primera consulta de psicología y normalmente llevan consigo años o meses de sufrimiento en solitario y de sostener (con un esfuerzo enorme) situaciones innecesarias.

¡Cuánto daño han hecho todos los mitos presentes en nuestra sociedad acerca de la psicología y de la función de l@s psicólog@s! 💥

➡️Acudir a terapia NO es un signo de debilidad. Al contrario, acudir a terapia (al igual que pedir ayuda cuando la necesitamos) es una señal de valentía.

Muchas veces, me encuentro con personas que acuden a terapia agotadas, frustradas y desesperanzadas 🤦🏻

💢Probablemente porque llevan mucho tiempo intentando salir de la situación en la que se encuentran y no lo consiguen. Y no es porque sean más débiles que otras personas sino porque a veces necesitamos que alguien externo a nosotros nos ayude. ¡Es totalmente humano!

Además, cuando nos hemos «empeñado» en que tenemos que salir por nosotras mismas de la situación en la que nos encontramos, estamos acostumbrad@s a «sufrir en silencio” y callar emociones. Sin embargo, es tan injusto como ineficaz la mayoría de las veces.

➡️Me gustaría decirte que por pedir ayuda NO pierdes tu valor. ➡️Si pides ayuda, seguirás teniendo el mismo valor, el mismo papel activo y muchísimo más aprendizaje.

Mediante la terapia, puedes descubrir recursos de afrontamiento que ya están presentes en ti y otras veces aprenderás recursos nuevos que no conocías pero serás tú quien los ponga en marcha, quien los interiorice ✨✨

💢Acudir a terapia no es «sentarte a hablar» y tener un rol pasivo.

Tu vas a seguir esforzandote de una forma similar pero en vez de estar sol@ en ese recorrido lo harás acompañad@ por una persona profesional que te guiará y así el recorrido será más llevadero.

RECUERDA 👇

👉🏼 No es de personas débiles acudir a terapia
👉🏼No necesitas “poder sol@”
👉🏼No tendrás un rol pasivo en tu tratamiento

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La importancia de SER CONSCIENTE

Ser consciente siempre es el primer paso, el comienzo, de todo. Digamos que es como si quisiéramos hacer un recorrido y necesitasemos ese primer paso para empezar a ir dando los primeros pasos👣

Lo mismo sucede cuando decidimos acudir a terapia. Para dar ese paso, necesitamos ser conscientes de que hay algo que no está bien, de que hay algo que nos genera malestar, de que estamos en una situación difícil y complicada y no sabemos muy bien cómo gestionar… Sea cual sea el motivo, necesitamos SER CONSCIENTES.

A mi me gusta decir que la terapia es ese espacio en el que aportamos luz a lo que nos ocurre y sobre todo, ese espacio en el que empezamos a identificar con más exactitud y ser más conscientes de nuestros pensamientos y emociones.

Esto es algo fundamental y básico pero en muchas ocasiones lo tenemos tan olvidado y automatizado que no somos conscientes y llega un momento en el que ni nos conocemos a nosotr@s mism@s. ¡Con las consecuencias e implicaciones que tiene esto!

Bajo mi punto de vista, es importante poner una palabra o expresión para describir cómo nos sentimos cuando nos sentimos de determinada manera al igual que es necesario ser consciente de qué pensamientos son los que se cruzan por nuestra mente la mayor parte del tiempo y de nuestro diálogo interno👥

En el momento en que somos conscientes de nuestros pensamientos y ponemos nombre a cómo nos estamos sintiendo, esa emoción pasa a ser más real y, sobre todo, más identificable. Y además, todo esto, facilita que nos relacionemos de otra forma con nuestros pensamientos y emociones.

Es adentrarnos en una especie de viaje para conocer nuestros pensamientos y emociones y aprender:
➡️ Cómo se llama
➡️Cómo se siente
➡️Dónde se siente
➡️ Saber qué podemos esperar de ese pensamiento y de esa emoción
➡️En qué situaciones es más probable que aparezca.

¡Con toda esta información estaremos un paso más cerca de poder utilizar nuestros pensamientos y emociones a nuestro favor, de sacarle partido y de gestionarlos mejor!✨

Es por ello que te invito a observar cada día qué pensamientos y emociones predominan en ti, ponerles nombre y poder aprender todas estas cuestiones tan interesantes sobre ellos💙

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Vence el miedo a la soledad y enamórate de tu propia compañía

Hoy vamos a hablar de uno de los miedos que cada vez está más presente en nuestra sociedad: el miedo a la soledad.

Hay personas que no son capaces de poner fin a una relación de pareja o de amistad por temor a quedarse solas.

En muchas ocasiones, lo que se esconde detrás del miedo a la soledad es el miedo a estar con uno mismo. Cuando estamos solos comienzan a invadirnos pensamientos incómodos sobre nuestra poca valía como personas. Estos pensamientos se posan sobre nosotros y comienzan a hundirnos cada vez más. Sin embargo, es importante saber que son sólo eso, pensamientos.

Por ello es importante reencontrarse con uno mismo y aprender a quererse, valorarse, mimarse. Saber que los pensamientos que nos inundan no son reales. Tenemos que aprender a cuestionar esos pensamientos y no darles una fuerza que no les corresponde.

Tenemos que tener presente que todas las personas tenemos la capacidad para superar el temor a la soledad y lograr sentirnos tranquilos y en paz ante esos momentos en la vida en los que nos encontramos solos. Y, no solo eso, sino también disfrutar de esos momentos a solas con nosotros mismos.

¿Quieres saber cómo puedes empezar a enamorarte de los momentos a solas contigo mismo y superar el miedo a la soledad? ¡A continuación te muestro algunas claves que pueden ayudarte!

5 CLAVES PARA SUPERAR EL MIEDO A LA SOLEDAD

1.- Aprende a distinguir tu estado emocional. No es lo mismo estar solo que sentirse solo.

Un aspecto primordial que es necesario tomar en cuenta cuando se quiere superar el miedo a la soledad, es aprender a identificar si ese sentimiento proviene más bien de una soledad física o proviene de un estado mental.

Por ejemplo, en muchas ocasiones se puede estar rodeado de gente y sentirse sólo a pesar de eso y por el contrario se puede estar solo físicamente y sentirse en paz consigo mismo.

Estar sólo físicamente suele ser una situación temporal de la que puede derivar un sentimiento de soledad, sin embargo, la soledad que proviene deun estado mental que suele ser más profunda, es una sensación de vacío, de no tener nada, de frustración constante, la persona que la experimenta no confía en sus capacidades personales, emocionales y afectivas para salir adelante.

2.- Aprende a disfrutar de la soledad

Debemos dejar de ver la soledad como algo negativo.

Me gustaría que te dedicases momento y pudieras pensar en qué puede tener de positivo la soledad.

Algunos aspectos positivos de la soledad que a mí se me ocurren son los siguientes:

– Cuando estamos a solas con nosotros mismos podemos cultivar aspectos tan interesantes como la introspección (lo cual nos permitirá conocernos mejor, redescubrirnos, innovar, desarrollar la creatividad, etc.).

Practicar la introspección y disfrutar de esos momentos de soledad y silencio es un acto fundamental para la madurez, ya que te permite ser más consciente de lo que acontece contigo mismo y te convierte en una persona más independiente emocionalmente y con mayor autoestima.

Lo importante, ante todo, es saber alternar entre estar solo y acompañado y sentirse tranquilo en ambas circunstancias para lograr mantener un equilibrio sano.

3- Disfruta haciendo planes contigo mismo: Vete a tomar un café, al gimnasio, al cine… o prueba cualquier otra actividad que tengas ganas de hacer desde hace tiempo.

Las personas tienen miedo a hacer planes solas porque piensa que los demás van a pensar que es el “raro”.

Es cierto que no es fácil irse solo de viaje, a tomar un café, al cine… ¡es duro!

Porque vivimos en una sociedad en la que se dice que, si haces este tipo de cosas solo/a, eres un “rarito/a”.

Pero hay deberíamos pensar “pobrecito/a tu que si no tuvieras tu compañero/a no irías al cine”, “pobrecito tu que, si no tienes plan un sábado, te quedas en casa arrancándote el pelo en vez de irte a la playa o a dar un paseo”.

¡NO HAY NADA MEJOR QUE LA PROPIA COMPAÑÍA!

4- Valora los momentos contigo mismo y cuídalos: Si cuando haces cosas solo, te quejas y piensas que es aburrido, que es triste, que que haces haciéndolo solo… y cuando estas en compañía lo valoras, es normal que se refuercen mucho tus momentos con otros. Trata de reforzar tus momentos contigo mismo (que a gusto estoy leyendo, como estoy disfrutando de la serie, me encanta salir a pasear e ir a mi ritmo). Cuando le das ese valor, al final terminas encontrando cosas bonitas en los momentos que pasas contigo.

5- Dedica tiempo a estar en silencio: ¿Sabes que el silencio puede ser algo tan relajante como una técnica de meditación? ¿Y que durante el silencio encontramos pensamientos creativos que de otra manera no aparecen? No pienses que el silencio es aburrido, quita esa etiqueta, y descubre que hay detrás del silencio.

Además de estos 5 puntos, también es importante que mantengas el contacto con los demás.

En algunas ocasiones, puede darse el caso de que el propio miedo a la soledad provoque alejarse cada vez más de los demás debido a la sensación de falta de control emocional que se experimenta.

Por ejemplo, una persona que tiene temor a la soledad, podría tener pensamientos como: “no quiero empezar una relación porque seguramente al cabo de un tiempo me van a abandonar y me sentiré peor”, “no voy a llamar a mis amigos porque van a decir que dependo siempre de ellos”

Te recomiendo que hagas este pequeño ejercicio:

1-  Identifica y revisa las creencias que tienes sobre lo que significa para ti la soledad.

2- Pregúntate: ¿Considero que alguna de mis creencias sobre la soledad me está limitando?

3- Busca creencias contrarias, creencias más adaptativas, sobre la soledad. Si quieres, puedes basarte en experiencias anteriores que hayas tenido como por ejemplo momentos en los que hayas estado tu solo y hayas disfrutado de tu propia compañía. 

4- ¿Cómo puedo empezar a ver la soledad de una forma menos negativa?, ¿Qué pequeño paso puedo empezar hoy para vencer mi miedo a estar solo?

¡Enamórate de tu propia compañía al mismo tiempo que mantienes relaciones sanas y que te aportan bienestar!