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TODOS QUEREMOS SER BUENAS PERSONA, ¿O NO?

¿Recuerdas cuántas veces te han dicho «pórtate bien», «se bueno», «ayuda siempre a los demás», «no seas egoísta», «no seas malo»…?

Probablemente desde que eres pequeño has recibido mensajes de este tipo, ¿a qué si?

De pequeños solemos aprender que si nos portamos bien y somos buenos (esto, entre otras cosas, pasa por obedecer y no llevar la contraria ni protestar) los demás nos querrán y nos valoraran más.


Y este aprendizaje lo vamos interiorizando y reafirmando con el paso de los años. Cada día que pasa, crecemos con esta idea de que tenemos que pensar siempre en los demás (antes que en nosotros mismos), en ser buenos y en complacer a todas las personas de nuestro entorno.

Si te sientes o te has sentido identificado con esto en algún momento de tu vida, ¿te has parado a pensar cómo te hace sentir esto?

El dejarte siempre para último lugar, no expresar las cosas que te molestan de la otra persona por miedo a cómo se lo pueda tomar, hacer esfuerzos constantes por complacer y agradar… ¡tiene un coste emocional y psicológico muy alto!

Y todo esto, hará que probablemente en algún momento explotes porque no se puede sostener todo esto durante toda la vida.

¿Y qué crees que pasará cuando explotes?

Probablemente te sentirás tremendamente culpable porque se confirmara el mayor de tus temores ➡️»eres malo». ¡Todos los esfuerzos que has hecho por “ser bueno” se desvanecerán y te sentirás fatal!

Y desde ahí puedes intentar hacer esfuerzos sobrehumanos para compensarlo y demostrar que no eres así y que eres una «buena persona». Pero, piénsalo, ¿crees que esto te hará sentirte bien?

¿Cómo trabajar el miedo a “no ser buena persona”?

1- Lo primero de todo, te diría que te pares a pensar detenidamente qué es realmente ser una “mala persona”, ¿qué significa para ti?

Te ánimo a que le dediques un rato a responder a esta pregunta (lo más detalladamente posible).

2- Cuando tengas esta definición clara, analízate y trata de describirte como persona. ¿Crees que tu definición de “mala persona” se ajusta a cómo eres tu realmente?

¡Probablemente no! Sin embargo, muchas veces nos ponemos “etiquetas” que no nos corresponden y nos condicionan a la hora de vivir nuestra vida.

3- Revisa las creencias que tienes respecto a que es ser «buena» y «mala persona» y permítete ser más libre y vivir en coherencia a tus necesidades (y no tanto a las de los demás). Para esto, sería importante también qué pienses en la vida que te gustaría vivir (de forma realista).

¿Qué tendrías que soltar para vivir esa vida?

¿Qué cambios tendrías que introducir en tu vida actual?

4- Establece un plan concreto y relista, con objetivos a corto, medio y largo plazo que te permitan acercarte a esa vida que te gustaría vivir, en coherencia a tus valores y a tus necesidades personales.



Y recuerda, si lo intentas y no puedes hacerlo solo, puedes pedir ayuda.

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Los placeres culpables

El otro día en consulta hablando con una paciente utilizó un término que me resultó muy curioso: «los placeres culpables».



Ella utilizó este término para referirse a todas aquellas cosas que le apetecería hacer (desde una escucha más profunda) pero que había aprendido que no «estaban bien» 😓

Podemos llamarlo de muchas maneras pero lo cierto es que somos muchas las personas que en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido culpables de quedarnos un día en casa si hacía un día soleado, si hemos pasado toda la tarde en el sofá, si hemos hecho alguna pausa en nuestra jornada laboral para descansar…

¿En qué momento hemos llegado a la conclusión de que todas estas cosas son una pérdida de tiempo y que no son adecuadas?🤔

Vivimos en una sociedad en la que se premia y se refuerza la competitividad y la productividad constante (y sin descanso).

Perooo.. ¿alguien se ha parado a pensar en la relación que tiene esto con el aumento constante en las tasas de los problemas de salud mental?

¡Yo creo que NO! 💥💥

Me da mucha pena que esto sea así pero mantengo la esperanza de que algún día cambie y podamos permitirnos estos «placeres culpables» sin sentir culpa🤗

➡️Mientras tanto, te ánimo a que puedas parar a escucharte en tu día a día y, en la medida de lo posible, te des aquello que necesitas. Quizá al principio aparece cierto malestar porque puede que sientas que no estás haciendo «lo correcto» pero, si lo transitas, llegará un momento en el que ese malestar cada vez sea más inexistente.

Cuando te escuchas y te das lo que necesitas, te estás enviando mensajes tan importantes como «me merezco descansar», «soy valioso/a tal como soy», «quiero vivir mi propia vida, sin esforzarme por satisfacer las necesidades de otras personas que no son yo»…

Práctica esto porque estoy segura de que merecerá la pena.

🍃 Y recuerda…

Tienes derecho a descansar, a escucharte, a darte aquello que necesitas y está en tu mano 💙

Y, si ves que te cuesta y que tu nivel de autoexigencia es demasiado elevado como para escucharte, puedes pedir ayuda

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¿Tienes miedo a ser rechazado/a?

¡Que levante la mano quien nunca haya tenido miedo a ser rechazado! 😓

El miedo al rechazo es uno de los miedos más habituales en el ser humano, y es que quien más quien menos a tenido miedo a ser rechazado/a en algún momento de su vida 💥💥

La realidad es que a nadie nos gusta ser rechazados y muchas veces hacemos grandes esfuerzos para ser aceptados y encajar.

Mis pacientes me suelen decir: «Haizea quiero que no me afecte lo que los demás opinen de mi», «quiero que me de igual todo lo que me digan»🗯️🗯️

Cuando me plantean esto, yo les suelo decir que si sentimos que alguien nos está juzgando o criticando o nos dice algo que nos resulta desagradable, es normal que nos incomode y nos afecte de alguna manera. Somos seres humanos (no robots) y como tal, tenemos sentimientos y emociones, y lo que nos dicen y hacen los demás tiene un impacto determinado en nosotros/as.

En un mundo ideal, la situación sería congeniar con todo el mundo, nunca habría conflictos y todas las personas nos caerían maravillosamente bien. Pero..eso en un mundo ideal, ¡no en uno real! 🍃

➡️Volviendo entonces al mundo real… ¿cómo podemos gestionar esa angustia que nos produce que alguien nos critique?

Lo primero es aceptar que, independientemente de cómo seas, siempre habrá alguien a quien no le gustes y te rechace y/o critique. O alguien que te quería, puede dejar de hacerlo. O incluso alguien que te quiere puede que rechace o haya partes de ti que no le gusten.

❌La aceptación no es que te de igual que te rechacen.

✔️La aceptación es llegar a sentir que eres suficiente tal como eres, dejar de hacer esfuerzos por gustar a todo el mundo o por ser como crees que ellos quieren que seas.

Porque si haces tantos esfuerzos en ese sentido, esfuerzos para gustar a todo el mundo, al que no le vas q gustar es a ti mism@. Y desde ahí estás haciendo justo todo lo contrario a la aceptación.

En tu caso, ¿qué haces por ese miedo al rechazo? 🗯️🗯️

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Tengo una deuda emocional con esa persona y no se cómo saldarla

¡¡¡¡Aiii la deuda emocional!!!

La verdad es que este es un tema muy recurrente en consulta.

Y es que muchas veces me encuentro con personas que sienten que están en deuda con otros por lo que han hecho por ellos.

Por ejemplo, hay hij@s que están en deuda con sus padres/madres por todo lo que han hecho por ell@s desde que son pequeñ@s. También hay personas que se sienten en deuda con una amiga que estuvo a su lado en un momento difícil de sus vidas. En otros casos, hay personas que sienten que están en deuda con sus jefes por haberles contratado para un puesto concreto de trabajo…

¡La deuda emocional está mucho más presente de lo que pensamos! ¡Y es algo que pesa muchísimo! ??

En todas estas situaciones que ponía como ejemplo y en muchas otras, podemos llegar a sentir que no es suficiente con agradecer lo que han hecho por ti. Podemos, incluso, hacer cosas porque «se lo debes» a esa persona.

Y una cosa es hacer un favor puntual a alguien que se ha portado bien contigo y otra muy diferente, ENTREGARTE EN CUERPO Y ALMA a todo lo que te pida (y a lo que no también) la otra persona.

Además, ¿te has preguntado hasta dónde tienes que dar para saldar tu deuda?

Porque a veces no nos lo preguntamos y damos y damos y damos.. Y seguimos sintiéndonos en deuda constantemente. ¡Que injusto! ¿No te parece?

Te propongo 3 puntos importantes para empezar a deshacerte poco a poco de esta deuda emocional con la que cargas:

1️⃣ Asume que la persona que ha hecho algo por ti a sido porque así lo ha decidido ella, desde la libertad.
Agradece pero no te responsabilices de algo que no te corresponde.

2️⃣ Se consciente de todo lo que estás haciendo para «devolver el favor» y «saldar la deuda». ¿Cuánto de eso lo haces porque consideras que TIENES QUE hacerlo (desde la obligación)?

3️⃣ Deja de hacer cosas que no te apetecen y que haces por obligación. Observa cómo te sientes y cómo te hace sentir la otra persona. ¿Hay algún tipo de reproche o chantaje por su parte? Observalo.. Se consciente.
Y, sobre todo, si haces algo por la otra persona que sea desde la libertad.

¡Pruébalo y cuéntame que tal ha ido!

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CRTITICARTE CONSTANTEMENTE TAMBIÉN ES UNA FORMA DE MALTRATARTE

¿Cuántas veces al día te críticas por todo aquello que consideras que no has hecho suficientemente bien o por tu aspecto físico, tu forma de ser, lo que has dicho o hecho…?

En mi día a día en consulta me encuentro con muchísimas personas que se critican duramente desde hace años y de una forma constante, sin ningún tipo de tregua.

Esta forma de tratarse y de relacionarse consigo mismas les lleva a tener conductas dañinas y perjudiciales hacía sí mismas (por ejemplo, alejarse de las personas que les rodean por sentirse inferiores a ellas, tener una mala relación con la comida, obligarse constantemente a complacer a los demás olvidándose de sus propias necesidades…).

Me gustaría señalar la diferencia entre:
➡️ Ser consciente de tus errores/fallos, sin autotorturarte y aprender de ellos.

➡️Fijarte únicamente en lo que haces mal, culpabilizarte y criticarte duramente, entrando una y otra vez en un bucle autodestructivo.


En el primer caso, somos conscientes de los errores y de los fallos que tenemos (no olvides que todas las personas tenemos los nuestros) y estamos relacionándonos con ellos de una forma adecuada, desde el aprendizaje y no desde la autotortura. Establecer esta relación con nuestros fallos y errores nos facilita no quedarnos enganchados/as en un bucle victimista (“soy lo peor”, “no tengo remedio”, “a los demás les va mejor que a mí siempre” …).

Sin embargo, en el segundo caso, nos estamos tratando de una forma totalmente dañina e hiriente que no nos va a ayudar en absoluto. No solo no vamos a obtener un aprendizaje de nuestros errores y fallos, sino que nos vamos a quedar atrapados/es en un bucle que nos puede limitar para el resto de nuestra vida. Por ejemplo, si una persona piensa que es incapaz de hacer muchas cosas bien y no hace más que repetírselo una y otra vez en vez de tomar las riendas y pasar a la acción pensando cómo se puede sentir mejor y más capaz, la próxima vez que se le plantee un reto en su vida (por pequeño que éste sea) se repetirá que es incapaz y no verá más allá. Probablemente no pensará en pequeños objetivos que le puedan acercar a logar ese reto. Optara por no hacerlo y esto hará que su malestar aumente y su autoconcepto se deteriore más aún.

Está comprobado que la crítica constante nos inmoviliza, nos impide aprender, nos convierte en nuestros peores enemigos/as, nos genera ansiedad y frustración. Todo esto destruye nuestra autoestima y nos lleva a maltratarnos.

4 PEQUEÑOS EJERCICIOS QUE PUEDES EMPEZAR A HACER DESDE YA MISMO PARA DEJAR DE CRITICARTE EN TU DÍA A DÍA

1. Empieza a ver la totalidad de las cosas, también de quién eres tú. Muchas veces, focalizamos toda nuestra atención en nuestros defectos, fallos, en lo que no nos gusta de nosotros/as… y pasamos por alto completamente nuestras virtudes y cualidades positivas. Para empezar a “equilibrar la balanza” te animo a que cada día, al final del día, te hagas la siguiente pregunta: ¿Qué me ha gustado de mí mismo/a hoy? La idea es que sean cualidades que forman parte del día a día y no cualidades extraordinarias. Por ejemplo, podrías valorar que te has permitido hacer una pausa en tu jornada laboral para descansar, que has llamado a una amiga que tenía una consulta médica para preguntarle qué tal le ha ido…

2. Sabemos que generalmente con nosotros mismos/as somos mucho más duros/as e injustos/as que con los demás. Por eso, me gustaría que pudieras pensar por un momento… ¿qué le dirías a un/a amigo/a que se critica constantemente para ayudarle?

¡Intenta decirte a ti mismo/a eso mismo también en tu día a día! Porque si a esa persona que tanto aprecias se lo dirías, tú no puedes ser menos.

3. Trae a tu mente experiencias y recuerdos en los que has logrado aquellos objetivos que te has propuesto (por ejemplo, tener relaciones de amistad estables, obtener buenos resultados en unos estudios que has realizado, aprender otro idioma, viajar a otro país, dejar de fumar, organizarte mejor en tu día a día, etc.). Ahora, piensa en qué cualidades de tu personalidad te han ayudado a conseguir cada uno de esos objetivos.

4. Piensa en algún mantra que a ti te sirva y te aporte motivación en tu día a día. Algunos ejemplos pueden ser: “confía en tus capacidades”, “lo estás haciendo lo mejor que puedes”, “equivocarse es humano, puedes darte la oportunidad de aprender de tus errores”. ¡La idea es que tu busques uno o varios mantras que a ti te sirvan y que sean creíbles para ti!. Repítetelo nada más levantarte y en varias ocasiones a lo largo del día.

Espero que estos pequeños ejercicios puedan ayudarte a tener otro tipo de relación más sana contigo mismo/a.
Si aun así sientes que te sigues criticando duramente, te recomiendo pedir ayuda a un profesional con el que puedas trabajar más en profundidad lo que puede estar sucediendo.

Recuerda… Te mereces vivir una vida plena y no una autotortura constante.

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Acudir a terapia NO tiene nada que ver con ser una persona débil

“Siento que acudir a terapia me convierte en una persona más débil”

Esta frase aparece en alguna primera consulta de psicología y normalmente llevan consigo años o meses de sufrimiento en solitario y de sostener (con un esfuerzo enorme) situaciones innecesarias.

¡Cuánto daño han hecho todos los mitos presentes en nuestra sociedad acerca de la psicología y de la función de l@s psicólog@s! ?

➡️Acudir a terapia NO es un signo de debilidad. Al contrario, acudir a terapia (al igual que pedir ayuda cuando la necesitamos) es una señal de valentía.

Muchas veces, me encuentro con personas que acuden a terapia agotadas, frustradas y desesperanzadas ??

?Probablemente porque llevan mucho tiempo intentando salir de la situación en la que se encuentran y no lo consiguen. Y no es porque sean más débiles que otras personas sino porque a veces necesitamos que alguien externo a nosotros nos ayude. ¡Es totalmente humano!

Además, cuando nos hemos «empeñado» en que tenemos que salir por nosotras mismas de la situación en la que nos encontramos, estamos acostumbrad@s a «sufrir en silencio” y callar emociones. Sin embargo, es tan injusto como ineficaz la mayoría de las veces.

➡️Me gustaría decirte que por pedir ayuda NO pierdes tu valor. ➡️Si pides ayuda, seguirás teniendo el mismo valor, el mismo papel activo y muchísimo más aprendizaje.

Mediante la terapia, puedes descubrir recursos de afrontamiento que ya están presentes en ti y otras veces aprenderás recursos nuevos que no conocías pero serás tú quien los ponga en marcha, quien los interiorice ✨✨

?Acudir a terapia no es «sentarte a hablar» y tener un rol pasivo.

Tu vas a seguir esforzandote de una forma similar pero en vez de estar sol@ en ese recorrido lo harás acompañad@ por una persona profesional que te guiará y así el recorrido será más llevadero.

RECUERDA ?

?? No es de personas débiles acudir a terapia
??No necesitas “poder sol@”
??No tendrás un rol pasivo en tu tratamiento

VACIA TU

Acudir a terapia NO tiene nada que ver con ser una persona débil

“Siento que acudir a terapia me convierte en una persona más débil”

Esta frase aparece en alguna primera consulta de psicología y normalmente llevan consigo años o meses de sufrimiento en solitario y de sostener (con un esfuerzo enorme) situaciones innecesarias.

¡Cuánto daño han hecho todos los mitos presentes en nuestra sociedad acerca de la psicología y de la función de l@s psicólog@s! ?

➡️Acudir a terapia NO es un signo de debilidad. Al contrario, acudir a terapia (al igual que pedir ayuda cuando la necesitamos) es una señal de valentía.

Muchas veces, me encuentro con personas que acuden a terapia agotadas, frustradas y desesperanzadas ??

?Probablemente porque llevan mucho tiempo intentando salir de la situación en la que se encuentran y no lo consiguen. Y no es porque sean más débiles que otras personas sino porque a veces necesitamos que alguien externo a nosotros nos ayude. ¡Es totalmente humano!

Además, cuando nos hemos «empeñado» en que tenemos que salir por nosotras mismas de la situación en la que nos encontramos, estamos acostumbrad@s a «sufrir en silencio” y callar emociones. Sin embargo, es tan injusto como ineficaz la mayoría de las veces.

➡️Me gustaría decirte que por pedir ayuda NO pierdes tu valor. ➡️Si pides ayuda, seguirás teniendo el mismo valor, el mismo papel activo y muchísimo más aprendizaje.

Mediante la terapia, puedes descubrir recursos de afrontamiento que ya están presentes en ti y otras veces aprenderás recursos nuevos que no conocías pero serás tú quien los ponga en marcha, quien los interiorice ✨✨

?Acudir a terapia no es «sentarte a hablar» y tener un rol pasivo.

Tu vas a seguir esforzandote de una forma similar pero en vez de estar sol@ en ese recorrido lo harás acompañad@ por una persona profesional que te guiará y así el recorrido será más llevadero.

RECUERDA ?

?? No es de personas débiles acudir a terapia
??No necesitas “poder sol@”
??No tendrás un rol pasivo en tu tratamiento

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La importancia de SER CONSCIENTE

Ser consciente siempre es el primer paso, el comienzo, de todo. Digamos que es como si quisiéramos hacer un recorrido y necesitasemos ese primer paso para empezar a ir dando los primeros pasos?

Lo mismo sucede cuando decidimos acudir a terapia. Para dar ese paso, necesitamos ser conscientes de que hay algo que no está bien, de que hay algo que nos genera malestar, de que estamos en una situación difícil y complicada y no sabemos muy bien cómo gestionar… Sea cual sea el motivo, necesitamos SER CONSCIENTES.

A mi me gusta decir que la terapia es ese espacio en el que aportamos luz a lo que nos ocurre y sobre todo, ese espacio en el que empezamos a identificar con más exactitud y ser más conscientes de nuestros pensamientos y emociones.

Esto es algo fundamental y básico pero en muchas ocasiones lo tenemos tan olvidado y automatizado que no somos conscientes y llega un momento en el que ni nos conocemos a nosotr@s mism@s. ¡Con las consecuencias e implicaciones que tiene esto!

Bajo mi punto de vista, es importante poner una palabra o expresión para describir cómo nos sentimos cuando nos sentimos de determinada manera al igual que es necesario ser consciente de qué pensamientos son los que se cruzan por nuestra mente la mayor parte del tiempo y de nuestro diálogo interno?

En el momento en que somos conscientes de nuestros pensamientos y ponemos nombre a cómo nos estamos sintiendo, esa emoción pasa a ser más real y, sobre todo, más identificable. Y además, todo esto, facilita que nos relacionemos de otra forma con nuestros pensamientos y emociones.

Es adentrarnos en una especie de viaje para conocer nuestros pensamientos y emociones y aprender:
➡️ Cómo se llama
➡️Cómo se siente
➡️Dónde se siente
➡️ Saber qué podemos esperar de ese pensamiento y de esa emoción
➡️En qué situaciones es más probable que aparezca.

¡Con toda esta información estaremos un paso más cerca de poder utilizar nuestros pensamientos y emociones a nuestro favor, de sacarle partido y de gestionarlos mejor!✨

Es por ello que te invito a observar cada día qué pensamientos y emociones predominan en ti, ponerles nombre y poder aprender todas estas cuestiones tan interesantes sobre ellos?

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Vence el miedo a la soledad y enamórate de tu propia compañía

Hoy vamos a hablar de uno de los miedos que cada vez está más presente en nuestra sociedad: el miedo a la soledad.

Hay personas que no son capaces de poner fin a una relación de pareja o de amistad por temor a quedarse solas.

En muchas ocasiones, lo que se esconde detrás del miedo a la soledad es el miedo a estar con uno mismo. Cuando estamos solos comienzan a invadirnos pensamientos incómodos sobre nuestra poca valía como personas. Estos pensamientos se posan sobre nosotros y comienzan a hundirnos cada vez más. Sin embargo, es importante saber que son sólo eso, pensamientos.

Por ello es importante reencontrarse con uno mismo y aprender a quererse, valorarse, mimarse. Saber que los pensamientos que nos inundan no son reales. Tenemos que aprender a cuestionar esos pensamientos y no darles una fuerza que no les corresponde.

Tenemos que tener presente que todas las personas tenemos la capacidad para superar el temor a la soledad y lograr sentirnos tranquilos y en paz ante esos momentos en la vida en los que nos encontramos solos. Y, no solo eso, sino también disfrutar de esos momentos a solas con nosotros mismos.

¿Quieres saber cómo puedes empezar a enamorarte de los momentos a solas contigo mismo y superar el miedo a la soledad? ¡A continuación te muestro algunas claves que pueden ayudarte!

5 CLAVES PARA SUPERAR EL MIEDO A LA SOLEDAD

1.- Aprende a distinguir tu estado emocional. No es lo mismo estar solo que sentirse solo.

Un aspecto primordial que es necesario tomar en cuenta cuando se quiere superar el miedo a la soledad, es aprender a identificar si ese sentimiento proviene más bien de una soledad física o proviene de un estado mental.

Por ejemplo, en muchas ocasiones se puede estar rodeado de gente y sentirse sólo a pesar de eso y por el contrario se puede estar solo físicamente y sentirse en paz consigo mismo.

Estar sólo físicamente suele ser una situación temporal de la que puede derivar un sentimiento de soledad, sin embargo, la soledad que proviene deun estado mental que suele ser más profunda, es una sensación de vacío, de no tener nada, de frustración constante, la persona que la experimenta no confía en sus capacidades personales, emocionales y afectivas para salir adelante.

2.- Aprende a disfrutar de la soledad

Debemos dejar de ver la soledad como algo negativo.

Me gustaría que te dedicases momento y pudieras pensar en qué puede tener de positivo la soledad.

Algunos aspectos positivos de la soledad que a mí se me ocurren son los siguientes:

– Cuando estamos a solas con nosotros mismos podemos cultivar aspectos tan interesantes como la introspección (lo cual nos permitirá conocernos mejor, redescubrirnos, innovar, desarrollar la creatividad, etc.).

Practicar la introspección y disfrutar de esos momentos de soledad y silencio es un acto fundamental para la madurez, ya que te permite ser más consciente de lo que acontece contigo mismo y te convierte en una persona más independiente emocionalmente y con mayor autoestima.

Lo importante, ante todo, es saber alternar entre estar solo y acompañado y sentirse tranquilo en ambas circunstancias para lograr mantener un equilibrio sano.

3- Disfruta haciendo planes contigo mismo: Vete a tomar un café, al gimnasio, al cine… o prueba cualquier otra actividad que tengas ganas de hacer desde hace tiempo.

Las personas tienen miedo a hacer planes solas porque piensa que los demás van a pensar que es el “raro”.

Es cierto que no es fácil irse solo de viaje, a tomar un café, al cine… ¡es duro!

Porque vivimos en una sociedad en la que se dice que, si haces este tipo de cosas solo/a, eres un “rarito/a”.

Pero hay deberíamos pensar “pobrecito/a tu que si no tuvieras tu compañero/a no irías al cine”, “pobrecito tu que, si no tienes plan un sábado, te quedas en casa arrancándote el pelo en vez de irte a la playa o a dar un paseo”.

¡NO HAY NADA MEJOR QUE LA PROPIA COMPAÑÍA!

4- Valora los momentos contigo mismo y cuídalos: Si cuando haces cosas solo, te quejas y piensas que es aburrido, que es triste, que que haces haciéndolo solo… y cuando estas en compañía lo valoras, es normal que se refuercen mucho tus momentos con otros. Trata de reforzar tus momentos contigo mismo (que a gusto estoy leyendo, como estoy disfrutando de la serie, me encanta salir a pasear e ir a mi ritmo). Cuando le das ese valor, al final terminas encontrando cosas bonitas en los momentos que pasas contigo.

5- Dedica tiempo a estar en silencio: ¿Sabes que el silencio puede ser algo tan relajante como una técnica de meditación? ¿Y que durante el silencio encontramos pensamientos creativos que de otra manera no aparecen? No pienses que el silencio es aburrido, quita esa etiqueta, y descubre que hay detrás del silencio.

Además de estos 5 puntos, también es importante que mantengas el contacto con los demás.

En algunas ocasiones, puede darse el caso de que el propio miedo a la soledad provoque alejarse cada vez más de los demás debido a la sensación de falta de control emocional que se experimenta.

Por ejemplo, una persona que tiene temor a la soledad, podría tener pensamientos como: “no quiero empezar una relación porque seguramente al cabo de un tiempo me van a abandonar y me sentiré peor”, “no voy a llamar a mis amigos porque van a decir que dependo siempre de ellos”

Te recomiendo que hagas este pequeño ejercicio:

1-  Identifica y revisa las creencias que tienes sobre lo que significa para ti la soledad.

2- Pregúntate: ¿Considero que alguna de mis creencias sobre la soledad me está limitando?

3- Busca creencias contrarias, creencias más adaptativas, sobre la soledad. Si quieres, puedes basarte en experiencias anteriores que hayas tenido como por ejemplo momentos en los que hayas estado tu solo y hayas disfrutado de tu propia compañía. 

4- ¿Cómo puedo empezar a ver la soledad de una forma menos negativa?, ¿Qué pequeño paso puedo empezar hoy para vencer mi miedo a estar solo?

¡Enamórate de tu propia compañía al mismo tiempo que mantienes relaciones sanas y que te aportan bienestar!