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VIOLENCIA FILIO PARENTAL: QUÉ ES Y CÓMO PODEMOS ACTUAR PADRES Y MADRES EN ESTA SITUACIÓN

Tener a un hijo que ejerce violencia contra ti es como tener la sensación de que vives en un campo de minas: “vas pisando, no sabes dónde está la bomba, pero sabes que te va a estallar seguro”. Desgraciadamente, hay muchos más casos de los que salen a la luz. Estos últimos son únicamente una pequeña parte de la realidad que nos representa. Por ello, se hace necesario visibilizar este tema.

¿QUÉ ES LA VIOLENCIA FILIO-PARENTAL?

Es una variante de la violencia intrafamiliar (en ese núcleo familiar hay alguien que está ejerciendo violencia; puede ser el padre hacia los hijos, la madre, entre ellos, entre hermanos…)

En este caso la violencia y el maltrato la ejerce el hijo hacia los padres (o a quien ejerza de progenitor/tutor)

Cuesta creerlo, pero es una violencia consciente, intencionada y se mantiene a lo largo del tiempo

Pocas familias denuncian por vergüenza, porque no toman conciencia de lo que está pasando…

Hay muchas creencias erróneas de “pobrecito”, “lo hace sin querer”, “él no tiene intención de hacerlo”… Pero, ¡CUIDADO! Porque si hay una conducta intencionada y hay reside el peligro de que se mantenga a lo largo del tiempo.

Causa sufrimiento, daño y estrés psicológico.

El objetivo es provocar y que los padres pierdan la autoridad, minar su autoestima y que se sientan frustrados en las aspiraciones educacionales (“no vas a poder hacer de padre/madre”, “no me vas a poder poner límites porque aquí el que mando soy yo”).

Se busca el control, dominio y poder para conseguir lo que se desea.

¿Por qué los hijos maltratan a sus padres?

– En muchas ocasiones se ejerce violencia filio-parental porque se han vivido situaciones de violencia familiar en casa.

– Patrones educacionales permisivos y sobreprotectores: la falta de normas y limites puede originar, mantener, agravar y cronificar la violencia filio-parental.

– Falta de afectividad: hay familias que hacen un abandono de las funciones educativas, familiares. Una de las peores combinaciones es la sobreprotección y la sobreexigencia (esos padres que envuelven a sus hijos en papel film para que no les pase nada pero que les exigen constantemente). Hay no crean vínculos y cuando no hay un vínculo afectivo, entra la agresividad.

– Suele agravarse en la adolescencia a consecuencia de un deterioro personal, derivado de una falta de educación emocional. La aparición de un trastorno de conducta no es de un día para otro, es algo que se ha ido gestando y que llega un momento en el que la cosa se agrava (sobre todo en la adolescencia).

¿CÓMO ES UN HIJO VIOLENTO?

– Insensible emocional: no tiene sentimientos y tiene una dificultad elevada para percibir las emociones de los demás. Carece de conciencia y presenta cierta dificultad para discernir cuestiones morales y éticas. Son un tanto maquiavélicos (el fin justifica los medios; “si para conseguir X tengo que pisar cabezas, lo voy a hacer”).

– No hay sentimiento de vinculación emocional.

– No responden a normas, límites ni tienen autocritica. No se responsabilizan de sus propios actos.

– Egocentrismo elevado, siempre busca el propio beneficio sin atender a las peticiones o necesidades ajenas.

– Baja empatía, ausencia de sentimientos de culpa. La falta de empatía nos deshumaniza y eso es muy peligroso. No sentir culpa nunca, nos lleva a repetirlo.

– Ausencia de apego a los padres y a los adultos.

– Conducta desafiante con actuación cruel y despiadada.

“El rey de la casa que se acaba convirtiendo en tirano y los padres acaban estando a sus pies y a su servicio”.

LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN COMO FACTOR PREVENTIVO

– No aplicar la violencia jamás en casa: Evitar normalizarla para que los hijos la interioricen como una dinámica habitual de relacionarse.

– Educación emocional: Es la base para garantizar la seguridad, autonomía e independencia de los hijos, para que sean capaces y autosuficientes en el futuro y tengan un buen control emocional.

– Educar en valores: Humildad, respeto, bondad, tolerancia, empatía, responsabilidad social e individual…

– Enseñar autocontrol: Capacidad de esfuerzo, tolerancia a la frustración: importante que entiendan que no todo saldrá como ellos quieren, darles las herramientas para canalizar y solucionar los conflictos.

– Poner normas y límites: Fundamental para que se sientan protegidos, seguros, con puntos claros de referencia. ES UN ACTO DE AMOR.

– Fomentar una buena autoestima: Enseñar a tener un buen concepto y valoración de uno mismo, sin caer en el error de “endiosarlo” o hacerle “el rey de la casa” que luego se convertirá en tirano.

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9 PASOS PARA SER MÁS FELICES EN NUESTRO DÍA A DÍA

En primer lugar, me gustaría que entendiésemos que la felicidad no es un estado permanente y de por vida. Es decir, la felicidad son momentos. Sin embargo, hay una serie de cosas que dependen de nosotros para ser un poco más felices en nuestro día a día.

¿Quieres descubrir alguna de esas cosas? Te animo a que sigas leyendo…

1) Uno de los primeros pasos que tenemos que dar para empezar a tener una rutina adaptativa de vida es movernos más, fomentar el ejercicio físico. Hay multitud de estudios que demuestran que hacer ejercicio físico entre 3 o 4 veces por semana durante diez semanas tiene efectos similares a los antidepresivos en problemas del estado de ánimo y en problemas de ansiedad.

2) Relaciones sociales. Es fundamental que tengamos a nuestros seres queridos cerca, que hablemos, nos expresemos, que compartamos… Los estudios longitudinales con personas que son muy felices dicen que la variable que explica el bienestar es la calidad del apoyo social. Por tanto, es mucho más importante tener cerca a los amigos y a la familia que tener mucho dinero, un coche nuevo…

3) Aprender a vivir el momento presente, la práctica del mindfulness, es decir, conectarnos con el aquí y el ahora. Normalmente nos pasamos media vida pensando en lo que tenemos que hacer en el futuro y otra media vida lamentándonos por los errores que hemos cometido en el pasado. Y casi nunca estamos viviendo el momento presente. Y si nos fijamos, probablemente en los momentos más felices de nuestra vida estábamos centrados en el momento presente. Por ejemplo, ante un paisaje sobrecogedor, en un concierto, cuando estas en una conversación de estas que se te pasan las horas como si fuesen segundos… Ese tipo de cosas ocurren porque estamos viviendo el presente.

4) Programar actividades de ocio que nos gusten: Hay mucha gente que durante todo su día, de lunes a viernes, solamente tiene obligaciones. Y después nota que está más ansioso, que está más triste… Esto es completamente normal.

Uno de los modelos clásicos que explican la depresión es la perdida de reforzamiento. Con lo cual, vamos a tener en nuestro día a día actividades que nos gusten.

5) Cultivar el optimismo: Muchas veces caemos en el pesimismo, en la queja, en ver el futuro de forma desesperanzadora… No tenemos que caer tampoco en la trampa del optimismo ingenuo (pensar siempre en positivo). Esta mentalidad lo único que nos va a traer va a ser decepciones. Tenemos que ser realistas y aprender a regular nuestros estados emocionales para que cuando se presente un problema sepamos gestionarlo de la mejor forma posible.

6) Amabilidad: No solamente reporta bienestar al que la recibe sino a la persona que es amable. Si yo soy amable voy a mejorar la vida del de al lado y yo me voy a sentir bien por ello. Además, cuando realizamos un acto amable aumentan las posibilidades de que la persona receptora de la conducta amable realice otra conducta amable.

7) Mostrarse agradecido: Tenemos una tendencia a acostumbrarnos a lo que tenemos innata (se llama adaptación hedonista). Es lo que comentábamos antes cuando decíamos “me compro una casa nueva y al tiempo vuelvo a los niveles previos de bienestar”. Pero si nos mostramos agradecidos y cada día nos fijamos en la suerte que tenemos, en lo que hemos conseguido esa adaptación hedonista es menos intensa y podemos disfrutar más de todo aquello de lo que disponemos.

Tenemos una tendencia que es adaptativa muchas veces a centrarnos en lo malo, en el peligro. Y es que al final el cerebro esta echo para que sobrevivamos, no para ser felices. Pero en nuestro día a día no hay ningún peligro, generalmente casi todo es bueno, tenemos un montón de comodidades. Entonces, vamos a disfrutar de una ducha de agua caliente que solamente la disfrutamos cuando llevamos 4 días en un camping duchándonos con un cubo de agua.

8) Aprender a perdonar: Para desprendernos de la ira o la culpabilidad escribiremos una carta de perdón dirigida a los demás o a nosotros mismos.

¿Cuáles de estos puntos practicas ya en tu día a día?

¿Hay alguna otra cosa que te ayude a ser un poquito más feliz?