Si te agobia salir a la calle, quizás estés sufriendo el ‘síndrome de la cabaña’

SI TE AGOBIA SALIR A LA CALLE, QUIZÁS ESTÉS SUFRIENDO EL «SÍNDROME DE LA CABAÑA»


 Se trata de un fenómeno que pueden sentir aquellas personas que han pasado un largo periodo de tiempo aislados de la sociedad.

Ahora mismo nos encontramos en fase de desescalada, lo que implica salidas progresivas a la calle y el inicio de la normalidad. Aunque, a priori, esto es una noticia positiva tras tantos días de encierro, para muchas personas esta vuelta al exterior está suponiendo sentimientos de ansiedad y angustia que se pueden explicar mediante el fenómeno conocido como el «síndrome de la cabaña».

Es importante explicar que esto no se puede considerar una patología, sino que hay que entenderlo como un fenómeno sufrido por aquellas personas que han pasado un largo periodo de tiempo aislados de la sociedad.

 

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¿En qué consiste el síndrome de la cabaña?

Este síndrome consiste en la aparición de un miedo intenso a cambiar de entorno tras un tiempo prolongado de encierro y aislamiento. Su origen se remonta al siglo XX. En esta época es cuando se vieron los primeros síntomas en cazadores y buscadores de oro, que pasaban meses enteros aislados en sus cabañas. Cuando tenían que volver a la vida en sociedad mostraban síntomas de desconfianza, agobio y miedo. La mente de estos cazadores estaba acostumbrada a espacios pequeños y muy controlados, ahí es donde sentían la verdadera seguridad.

Se trata de un conjunto de síntomas que experimenta una persona cuando ha estado durante un largo tiempo sin poder salir y al hacerlo o intentarlo, sienten miedo porque su zona de confort cambia (la cabaña) y esto genera inseguridad, síntomas ansiosos e, incluso, crisis de pánico, hipocondría o agorafobia.

El ‘síndrome de la cabaña’ se ha estudiado en psicología con personas que han estado privadas de su libertad durante un tiempo prolongado. Por ejemplo, se puede observar en pacientes que han estado durante un largo periodo ingresados en hospitales, en presos que han cumplido largas condenas en cárceles e incluso en personas que han permanecido secuestradas.

 

¿Por qué nos da miedo salir de nuevo a la calle tras haber estado confinados?

Como ya he comentado, el ‘síndrome de la cabaña’ suele aparecer tras una estancia prolongada en un lugar cerrado durante varios días seguidos. Actualmente, como consecuencia de la situación de alarma sanitaria que estamos viviendo por el COVID-19, hemos salido a la calle simplemente para realizar las tareas más básicas y hemos pasado la mayor parte del día en casa. Algunas personas ni siquiera han salido a la calle para absolutamente nada.

Además de esto, son varios factores los que pueden influir en que nos veamos afectados por este síndrome. Uno de los principales es la sobreexposición a las noticias. La información es un arma de doble filo. Nos puede ayudar a conocer mejor lo que ocurre, pero si no la sabemos dosificar o gestionar bien, puede acarrearnos diversos problemas. Es una fuente de alimentación para nuestra ansiedad y para nuestro miedo, si no se controla adecuadamente.

El miedo es una emoción primaria y tiene como función garantizar nuestra supervivencia. Sin él, nos habíamos extinguido como especie hace muchos años. En el caso del coronavirus, es una amenaza real que está matando a miles de personases en el mundo, por lo que el miedo se activa para que nos protejamos.

Se convierte en un problema cuando este miedo es muy intenso, duradero y viene acompañado de otros síntomas y comportamientos, como el de evitar salir. Recordemos, que el virus no ha desaparecido ni existe vacuna, esto incrementa la inseguridad, la incertidumbre, el miedo y la ansiedad.

A todo esto, se le añade otra emoción: el enfado. El ver cómo hay personas que no respetan las normas y no son conscientes del peligro que supone sus conductas en ellos y en los demás, nos genera ira y frustración. Y con ello, perdemos la esperanza de que las cosas vayan a mejor y poder salir con tranquilidad y sin peligro.

Todo esto lleva a que asociemos la calle a peligro y percibamos nuestra casa (donde tanto tiempo hemos pasado últimamente) como el único lugar seguro. Tras tantas semanas de confinamiento, nuestro cerebro se ha habituado a la seguridad de nuestro hogar.

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«Mi casa es un refugio en el que me siento a salvo»: Síntomas del ‘síndrome de la cabaña’

Aunque cada persona que sufre el fenómeno conocido como el ‘síndrome de la cabaña’ experimenta unos síntomas diferentes, es muy frecuente que aparezcan alteraciones en los patrones de sueño: mayor frecuencia de siestas duraderas, sensaciones de cansancio y letargo.

A nivel de cognitivo, existe dificultad para la concentración y déficitis de memoria. A nivel emocional, se puede tener sensación de nerviosismo, síntomas depresivos y ansiosos, sensación de desasosiego y enjaulamiento, frustración, angustia y temor. También se puede experimentar una falta de motivación que conlleva desgana, gran esfuerzo para realizar tareas cotidianas y, sobre todo, aquellas que impliquen salir al exterior. Por último, puede existir un excesivo miedo a salir, a retomar la rutina y relaciones sociales.

Este síndrome suele darse con mayor frecuencia en personas que viven solas o tienen escaso contacto social en este periodo de confinamiento. No es exclusivo de quienes antes de la situación de alarma ya tenían problemas emocionales ni de personas que han sufrido pérdidas en esta situación. Cualquier persona es vulnerable de poder padecerlo en cualquier momento.

¿Cómo combatir el miedo a salir? 4 consejos que pueden ayudarte

1. Acepta el miedo: El primer paso es reconocer que se tiene miedo. Y dar este paso ya es muy importante. Debemos escuchar a nuestro miedo, no para bloquearnos o paralizarnos, sino para saber por qué está ahí. Por mucho que intentemos ignorarlo o pensemos que no lo tenemos, seguirá ahí para intentar protegernos.

2. Sal de forma progresiva: Quizá en todo el tiempo que llevamos de confinamiento no has salido de casa para absolutamente nada porque puede ser que otras personas se hayan encargado de hacer las compras, de tirar la basura, etc. En ese caso, tampoco es necesario que el primer día salgas una hora. Lo más conveniente sería que pudieras empezar a salir poco a poco, estableciendo ciertos objetivos o retos. Quizá puedes empezar por salir a tirar la basura un día y quedarte 5-10 minutos en la calle, al día siguiente puedes plantearte dar un paseo de 20-30 minutos por una zona que te guste, etc.

3. Relajación y respiración: El estrés acumulado en estos días o la ansiedad que produce salir pueden llegarte de golpe de un momento a otro. Por ello, tu mejor aliada es tu respiración. Con ella puedes conseguir calmar tus nervios y controlar la situación.

Parece mentira, pero muchas veces nos olvidamos de «respirar». No me refiero a hacerlo literalmente porque si no nos moriríamos. Me refiero más bien a hacerlo de forma consciente y profunda. Esto ayuda a relajarnos y concentrarnos mucho más que como normalmente solemos hacerlo de forma automática.

4. Gestiona tu rabia: Puede que al salir te encuentres con gente irresponsable que no cumple las normas y que esto te produzca rabia y malestar y haga que se te quiten las ganas de salir. Tu enfado es lógico, pero debes saber gestionarlo para que no acabe pasándote factura. Piensa que habrá gente que lo haga mal, pero también otra mucha que lo está cumpliendo. Evita pasar por dónde haya gente reunida y céntrate en ser responsable. Sé que es difícil puesto que lo que otros hacen también nos afecta a nosotros. Pero es la autoridad la que debe regular eso y no nosotros. Céntrate en lo que sí puedes controlar y no malgastes energía en algo que no depende de ti.

En caso de que los síntomas persistan o resulten incapacitantes en el día a día, es necesario pedir ayuda psicológica. Si este síndrome se agrava puede derivar en depresión. Es por ello que en los casos en los que estos síntomas persisten, se requiere de intervención psicológica. Una intervención temprana favorece un mejor pronóstico.

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