SENTIMIENTOS Y EMOCIONES CONTRADICTORIOS EN NAVIDAD

SENTIMIENTOS Y EMOCIONES CONTRADICTORIOS EN NAVIDAD

En Navidad hay una serie de rituales que se repiten año tras año que pueden producir sensación de hastío y tedio: los anuncios de juguetes, colonias; las comidas especiales, las comidas de empresa; una vez más los programas solidarios y las donaciones de comida y de sangre a las puertas de los supermercados y/o hospitales; una vez más las uvas, los turrones; y una vez más las sobremesas que se alargan hasta el infinito. Una vez más todo eso. Parece que ya nada es novedoso para nosotros los adultos. Eso puede llevar a que desaparezca nuestra ilusión y deseo.

Además de todo esto, aparecen los famosos “deberías” navideños y sus correspondientes realidades. Algunos ejemplos son los siguientes:

– Debería de hacerle regalos a todo el mundo y estoy muy estresado.

– Debería ser feliz en estas fechas y estoy muy frustrado por no poder serlo.

– Debería hacer una cena perfecta y tengo mucha ansiedad.

– Toda mi familia debería estar más unida y hay varios conflictos abiertos o estoy demasiado triste por los que ya no están.

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Esto nos lleva a un montón de sentimientos y emociones contradictorios que nos pueden llegar a abrumar. Otra cosa que nos abruma es la sobreexposición de la (supuesta) felicidad ajena, y sólo por el agravio comparativo, podemos caer en el error de pensar que nuestra vida no tiene demasiado valor en comparación a lo que vemos en las redes sociales o demás medios audiovisuales.

 

Algo que nos pueden ayudar a combatir este estado de ánimo triste es el cambio de perspectiva de nuestros pensamientos. Algunas consignas claves para ello son:

  • ¿Realmente tengo que hacer el regalo perfecto?
  • Si a los demás no les gusta lo que les regalo, ¿van a dejar de quererme por eso?
  • ¿Realmente tengo que ser más feliz en estas fechas que en otra época del año?
  • ¿Me tengo que encargar yo de los preparativos de la cena o puedo pedir ayuda a los demás?
  • ¿Me he dejado arrastrar por la bola de nieve de la negatividad?
  • ¿Realmente mi cuñado/hermano… es tan mala persona?
  • ¿Realmente es tan importante que los niños hayan comido peor hoy?
  • ¿Realmente te vas a creer todo lo que te dicen los anuncios y las redes sociales?

En resumen:

– Trata de relativizar los propios pensamientos que te arrastran a un estado de ánimo no deseable.

– Desconéctate lo máximo posible de las redes sociales y de la publicidad engañosa.

– Practica tu sentido del humor.

 

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