La importancia de ser agradecidos: un antídoto para el cerebro

LA IMPORTANCIA DE SER AGADECIDOS: UN ANTÍDOTO PARA EL CEREBRO


Está demostrado que expresar gratitud hacia todo lo que nos rodea tiene una interminable lista de beneficios para nuestra salud. ¡Ponlo en práctica!

Cuando uno vive expresando gratitud es capaz de valorar todo lo que tiene a su alrededor, como la naturaleza, las personas o las experiencias, por pequeñas que sean. Puede darle un valor a todo lo que hay a su alrededor. Quienes expresan gratitud viven con atención plena aquellos detalles del día a día que a muchas otras personas se les escapan.

Diferentes investigaciones han demostrado que las personas que expresan gratitud también tienen una salud física y mental mejor, así como una mayor resistencia emocional.

El Centro de Investigación para el Desarrollo del Mindfulness en UCLA ha demostrado que la gratitud cambia nuestra estructura molecular del cerebro; ayuda a que la materia gris funcione mejor, mejorando nuestra salud física y mental y nos convierte en personas más felices.

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<h2><strong><span style=Si esto es así, si la gratitud tiene estos beneficios tan importantes, ¿por qué a veces nos resulta difícil expresar gratitud? Generalmente suele ser por los siguientes dos motivos:

 

1. Porque hemos normalizado todas las cosas que tenemos en nuestra vida: damos por hecho que éstas forman parte de nuestra vida y dejamos de prestarles atención y de darles valor.

Sin embargo, eso no es así. Cuando más conscientes somos de que las cosas que forman parte de nuestra vida no nos pertenecen, es cuando pasamos por situaciones difíciles o traumáticas. Por ejemplo, actualmente, debido a la situación que estamos viviendo a causa del Covid-19, podemos pensar «qué suerte teníamos hace unas semanas que podíamos salir a pasear con total libertad». ¿Cuándo podías salir a pasear hace unas semanas le dabas el mismo valor que hace unos días, que solo podías ir al supermercado o a la farmacia? ¡Probablemente no! Probablemente era algo que dabas por hecho que formaba parte de tu vida y no lo valorabas tanto como lo puedes hacer en estos momentos, que puedes disfrutar de un paseo respetando las diferentes franjas horarias.

2. Otro motivo por el que nos puede resultar difícil expresar gratitud es porque el cerebro tiene un «sesgo de negatividad»: Generalmente, estamos más entrenados para ver las cosas más negativas de la vida y focalizarnos en ellas que en las positivas. El motivo de que esto sea así es porque este sesgo a veces nos permite sobrevivir de las amenazas que realmente ponían nuestra vida en peligro hace muchos años.

 

Por lo tanto, ser unas personas más agradecidas también conlleva un entrenamiento para dar valor a todo lo que tenemos a nuestro alrededor.

Podríamos entender la gratitud como una filosofía de vida en el que agradecemos las experiencias, a las personas y damos valor a lo que hay a nuestro alrededor.

Quizá en estos momentos todos pensamos «el día que termine el confinamiento daré valor a muchas cosas a las que antes no se lo daba». Seguramente lo haremos durante un tiempo, pero es probable que luego se nos olvide y volvamos a dejar de valorar todas las cosas que ahora extrañamos tanto.

El problema es que volveremos a darle más «poder» a nuestro «sesgo de negatividad», el cual a veces nos conlleva a momentos de estrés, de ansiedad, de angustia o de malestar.

Reencantar la vida: GRATITUD, LA LLAVE DE LA FELICIDAD - YouTube

¿Qué podemos hacer para que el confinamiento nos ayude a ser unas personas más agradecidas y lo mantengamos cuando éste termine?

Para trabajar esto, te sugiero realizar los siguientes ejercicios a diario:

1. Nada más levantarte de la cama, antes de poner un pie en el suelo,da gracias por algo: por ejemplo, por tener salud en este momento, por poder seguir teletrabajando, porque tus hijos están siendo responsables y colaborando en casa, etc.

2. Escribe una carta de agradecimiento a alguien: un familiar, un amigo, la pareja, un compañero de trabajo, etc. Todos tenemos personas que hacen cosas buenas por nosotros y quizá a veces no lo valoramos, damos por hecho que lo tienen que hacer porque siempre lo han hecho así, pero si te paras a pensarlo te darás cuenta de que eso no es así. Seguramente a esa persona le gustará darse cuenta de que valoras lo que hace por ti y apreciará que se lo hagas saber.

3. Practica meditación: Concéntrate en respirar, en sentir tu respiración y en dar las gracias por algo que esté ocurriendo en este momento, por algo que ocurrió en el pasado o por algo que te imaginas que va a ocurrir en el futuro.

4. Agradécete algo a ti mismo: Cada día trata de identificar una cosa positiva, algo que te haya gustado de ti mismo ese día, y felicítate por ello (puede ser verbalmente, haciendo algo que te agrada…) Para ello, cuando finalice el día, hazte la siguiente pregunta: ¿Qué me ha gustado de mí mismo hoy? Céntrate en cosas cotidianas, como por ejemplo, «me ha gustado el rato que me he dedicado después de comer a leer un libro», «me ha gustado que hoy me he permitido no hacer nada», etc.

 

¡Se agradecido todos los días y observa los múltiples beneficios que tiene esto en tu salud mental y física!

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